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Mauricio Santoyo: el general (de Uribe) en su laberinto

santoyoNARCOTRÁFICOLa decisión del general Mauricio Santoyo de ir a juicio en la corte que lo juzga en Estados Unidos es una apuesta riesgosa, pues se expone a pasar varias décadas en prisión.Sábado 7 Julio 2012

fuente: semana.com

A finales de la semana pasada se vivió una imagen inusual en una corte de Justicia estadounidense. Por primera vez en la historia, un general colombiano estaba frente a un juez en calidad de acusado.

El jueves, el general (r) Mauricio Santoyo se presentó ante Thomas Rawles, juez de la Corte de Alexandría, en el estado de Virginia. Tres días antes había viajado desde Bogotá en un avión de una agencia antidrogas para responder por los señalamientos de la Justicia gringa que lo relacionan con delitos vinculados al narcotráfico. El exoficial colombiano no estaba esposado, lucía una camisa azul y pantalón oscuro, y se le veía tranquilo, acompañado del  abogado John Zwerling.

Ese día la diligencia judicial apenas duró cinco minutos. El juez le informó brevemente que había sido detenido para que responda por los cargos de narcotráfico y su abogado solicitó que la diligencia se suspendiera hasta tanto se defina si es posible que su cliente obtenga una visa especial. Santoyo entró al país en un avión de la DEA, por lo que su estatus migratorio no está definido y, según consideró la defensa, es lo primero que hay que aclarar antes de solicitar su libertad bajo fianza. El juez decidió congelar la audiencia y, mientras se define la situación, Santoyo estará bajo custodia del Servicio de Alguaciles Federales de Estados Unidos y su sitio de reclusión será el Centro de Detenciones de Alexandría, donde ha permanecido desde su arribo a ese país.

El viernes Santoyo nuevamente compareció, pero esta vez ante el juez James Cacheris, quien conocerá a fondo el proceso contra el alto oficial. En esta segunda diligencia, llamada audiencia de imputación de cargos, Santoyo escuchó sus derechos y fue formalmente acusado en virtud de un expediente que existe en la Justicia de Estados Unidos, que lo vincula al tráfico de drogas hacia ese país en alianza con la llamada Oficina de Envigado y grupos de paramilitares colombianos. Santoyo se declaró inocente.

Lo que sigue es que los abogados reciban formalmente las pruebas en contra del general y tendrán al menos 70 días para preparar la defensa. Entre tanto, en Colombia, la Fiscalía General inició una serie de pesquisas para ubicar los bienes del general y establecer su procedencia. Un fiscal de la Unidad de Lavado de Activos recibió la orden de trabajar con expertos del CTI para rastrear los bienes en todo el país y establecer si son legales. La Unidad Especial de Información y Análisis Financiero (Uiaf) rastreará los movimientos bancarios de Santoyo. Por cuenta de los convenios de cooperación internacional, la Fiscalía de Colombia recibirá el expediente que hay en Estados Unidos y este podrá ser usado como prueba en caso de que se establezca que Santoyo hizo fortuna con dineros ilícitos.  

La decisión de Santoyo de declararse inocente implica que, por ahora, el exoficial está decidido a ir a un juicio en donde esperará demostrar su inocencia. No se trata de una decisión de poca monta.

Si esta estrategia no le funciona, se expone a purgar una condena que puede superar con facilidad los 20 años. En la última década, todos aquellos que han decidido ir a juicio en los estrados norteamericanos han sido condenados. Diego Montoya, alias Don Diego, purga 45 años. Joaquín Mario Valencia, esposo de la patinadora Luz Meri Tristán e integrante del cartel del Norte del Valle, recibió 40 años, condena similar a la de Carlos Patiño, alias Patamuro. Una de las más 'bajas' puede ser la del exsenador guajiro Santander López Sierra, el tristemente célebre hombre Marlboro, que deberá estar tras las rejas 29 años. Estos son algunos de los más de 20 narcos que han recibido duras condenas. El general no ha sido vencido en juicio y no está probado que sea un narco, por supuesto, pero la suerte que han corrido todos los que optaron por declararse inocentes no le augura un camino fácil. Además, el hecho de ser uniformado puede hacer aún más difícil su defensa: "Si usted es o ha sido policía, acá en Estados Unidos, la Justicia es más dura con uno que con un mafioso porque acá el tema de los servidores públicos señalados de ser corruptos es castigado mucho mas duro", contó a SEMANA un exoficial detenido allá.

En caso de que optase por colaborar, Santoyo enfrenta una decisión difícil. Uno de los aspectos claves para negociar con la Justicia estadounidense consiste en delatar a sus eventuales socios o cómplices. Y no a cualesquiera. Solo si delata 'hacia arriba' podría, eventualmente, conseguir beneficios como sustanciales rebajas en su condena. De poco le serviría acusar a oficiales que estuvieran por debajo de él. Por su rango de general y por los cargos que llegó a ocupar, no son muchos los que estuvieron 'arriba' de Santoyo a los que pudiera señalar como presuntos involucrados en los cargos de los que se le acusa. Por lo pronto, al declararse inocente, no parece ser esa su intención. Pero, ante la gravedad de las acusaciones y la pena que enfrenta, podría cambiar de idea.

 

Por: LaSillaVacia.com 19 de junio, 2012 3:41 pm
   

Los hilos invisibles entre la Oficina de Envigado y el entorno de Uribe

El General (r) Mauricio Santoyo es una persona más del entorno de Álvaro Uribe a la que se le acusa de haber tenido una relación con la Oficina de Envigado. La Oficina de Envigado es la estructura criminal que sobrevivió a Pablo Escobar y sobrevivió también a la desmovilización de los paramilitares en 2003, en particular a la del Bloque Cacique Nutibara en Antioquia. Esta estructura ha tenido a lo largo de su historia unos delincuentes, la mayoría de los cuales están muertos o tras las rejas, y otros infiltrados que hasta ahora comienzan a ser visibles como sería el general Santoyo si se demuestra que la acusación que le hacen en Estados Unidos tiene validez. De acuerdo con investigaciones judiciales y testimonios, el de Santoyo no sería un caso aislado y esta organización habría logrado penetrar a personas que, por una u otra razón, tuvieron algún vínculo con el entorno de Uribe. La Silla reúne a los más visibles. 

Oficina de Envigado
       
Álvaro Uribe
Alias "Job" fue el vocero político de las Auc y de los desmovilizados. Según testimonios, "Job" mantuvo un fuerte poder dentro de las estructuras paramilitares que no se desmovilizaron en Medellín y se convirtió en uno de los líderes de la llamada "Oficina de Envigado". De hecho, cuando lo asesinaron, el 28 de julio de 2008, las autoridades le seguían el rastro porque presuntamente era uno de los que estaba haciendo fila para ocupar el espacio dejado por Carlos Mario Aguilar, alias "Rogelio", en la banda de cobranzas y sicariato.
Alias “Job”
Tres meses antes de ser asesinado, en abril de 2008, Job había visitado el Palacio de Nariño. Había sostenido una reunión con el ex gobernador del Cauca, Juan José Chaux, el ex secretario jurídico de la Presidencia de Uribe, Edmundo del Castillo, el ex secretario de prensa, César Mauricio Velásquez, y el abogado de alias ‘Don Berna’, Diego Álvarez. Los funcionarios del Palacio dijeron que habían asistido porque supuestamente “Job” les iba a mostrar pruebas de que la Corte Suprema estaba orquestando un montaje contra el ex presidente Álvaro Uribe.
Guillermo Valencia Cossio fue condenado por sus vínculos con el paramilitar Daniel Rendón Herrera. Aunque Rendón era rival de la Oficina de Envigado, también hay testimonios como el de alias Don Pacho, el testigo que tiene ad portas de la extradición al general Santoyo, que dicen que Valencia les ayudaba a los miembros de la Oficina de Cobro de Envigado para arreglar problemas judiciales que tuvieran en la Fiscalía. El declarante, según El Espectador, citó un caso en el que a uno de los acusados le devolvieron varios rifles de asalto a cambio de $100 millones.
Guillermo Valencia Cossio
Guillermo es hermano de Fabio Valencia Cossio, exministro del Interior y de Justicia de Uribe, aliado político del entocnes presidente en Antioquia, y quien como ministro fue fundamental para que pasara el referendo reeleccionista en el Congreso.
Jorge Gaviria, fue asesor del ex comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo y ex director del programa de Paz y Reconciliación de la Alcaldía de Medellín, cuando se dió la supuesta “falsa” desmovilización del Bloque Cacique Nutibara de las AUC. Como lo explicó Verdad Abierta, de esta supuesta desmovilización surgió la organización Corporación Democracia. Los propios jefes de los paramilitares denunciaron desde las cárceles de Colombia y Estados Unidos que la Corporación Democracia era una fachada de la “Oficina de Envigado”.

Como lo contó Revista Semana, entre las declaraciones de alias “El Tuso”, que ya hacen parte del expediente enviado por Justicia y Paz de la Fiscalía a la Corte Suprema de Justicia, se encuentra la que involucra a Jorge Gaviria directamente en actividades de narcotráfico. Alias “El Tuso” afirma que conoció a Gaviria en 1996 y 1997 a través de Jorge Mejía y Gustavo Londoño, y que supuestamente Gaviria conocía bien el negocio de la venta de cocaína en Estados Unidos.

Jorge Gaviria
Jorge Gaviria es el hermano del ex asesor presidencial de Uribe, José Obdulio Gaviria. Cumplió un papel importante en la desmovilización de las AUC durante la presidencia de Uribe.
Las ex congresistas Rocío Arias y Eleonora Pineda, pertenecientes en su momento a las mayorías uribistas del Congreso, también habrían recibido dinero de la “Oficina de Envigado” y habrían tenido una relación cercana con algunos de sus integrantes, en particular con Daniel Mejía, como lo contó Revista Semana.

“El Tuso” Sierra acusó a Arias y a Pineda de haber tenido una relación más que simplemente orgánica con la “Oficina de Envigado”. En su testimonio, el exparamilitar afirma que éstos les financiaron todas sus cirugías estéticas.

Como contó Semana, Arias presentó un proyecto que Pineda apoyó, para evitar la extradición de las personas que hubieren firmado acuerdos de paz o se hubieren desmovilizado.

Rocío Arias y Eleonora Pineda
Arias y Pineda hiceron campaña por Uribe en el 2002, cuando se llegaron a la Cámara por Antioquia y Córdoba, respectivamente. Además, eran cercanas a Mario Uribe, primo y aliado político del ex presidente Uribe, aunque fueron expulsadas de Colombia Democrática, partido que dirigía el entocnes senador, en 2006.
El ex comandante del Ejército fue señalado por el narcotraficante ‘El Tuso’ Sierra  de haber estado en la nómina de la Oficina de Envigado, como contó La Silla Vacía. Por estas y y por otras declaraciones que lo vinculan con diferentes brazos del paramilitarismo, Montoya está siendo investigado por la Fiscalía.
Mario Montoya
Montoya fue comandante del ejército y luego embajador en República Dominicana del gobierno Uribe.
Según el ‘Tuso’ Sierra, Mario Uribe intermedió para que la Policía devolviera a Antioquia al mayor Francisco Rodríguez. Ese oficial era uno de los miembros de la policía que ayudaba a la Oficina de Envigado en Antioquia. 
Mario Uribe
Mario Uribe es primo hermano y fue durante muchos años socio político del ex presidente Uribe desde los años 80. Durante su gobierno, fue un aliado clave en la coalición uribista en el Senado. Mario Uribe fue condenado por parapolítica, por haber recibido apoyo de los paramilitares en Córdoba en las elecciones de 2002.
Como lo explicó El Espectador, el pasado 16 de junio de 2012 se conoció que la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos) le abrió una investigación al General (r) Mauricio Santoyo, por haber facilitado actividades de narcotráfico y paramilitarismo a la integrantes de la Oficina de Envigado, a través de información reservada que les habría ayudado a evitar operativos de las autoridades en su contra o identificar a competidores que luego fueron asesinados.
General (r) Mauricio Santoyo
Cuando el expresidente Álvaro Uribe Vélez fue gobernador de Antioquia, Santoyo era jefe del Gaula en el departamento. Posteriormente, entre 2002 y 2005, se desempeñó como jefe de seguridad de Uribe en la Casa de Nariño. Santoyo fue destituido en el 2003 por presuntas interceptaciones ilegales que se habían llevado a cabo mientras fue jefe del Gaula, pero en el 2006 el Consejo de Estado anuló la destitución, lo que permitió su ascenso a General.
Los hermanos Cifuentes Villa han tenido nexos con el Cartel de Cali, el del Norte del Valle, la Oficina de Envigado y el Cartel de Sinaloa. Francisco y Fernando fueron asesinados, y hoy la justicia norteamericana ya capturó a Dolly, y a los demás hermanos: Jorge Milton, Hildebrando y Héctor Mario.

Como contó Noticias Uno, en medio de una guerra entre carteles los Cifuentes buscaron la protección de los hermanos Castaño y ‘Don Berna’, y se unieron a la Oficina de Envigado. Allí, Jorge Milton coordinó la entrega de armamento a los paramilitares y Francisco manejó una de las pistas desde las cuales se exportaba droga hacia México hasta que fue asesinado en medio de una disputa con ‘Don Berna’. Desde entonces, como lo contó El Espectador, Jorge Milton entró a dirigir el negocio del narcotráfico, Hildebrando se concentró en el vínculo con el Cartel de Sinaloa, Héctor Mario se retiró, y Dolly continuó en el negocio de lavado.

Los
Cifuentes
Villa
Dolly Cifuentes fue compañera sentimental de Jaime Uribe, ‘El pecoso’, un hermano del ex presidente Uribe y quien murió en 2011. Tuvieron dos hijos. La mayor de ellos, Ana María Uribe, fue capturada por narcotráfico pero ahora no aparece, como contó Daniel Coronell. El ex presidente Uribe trinó que no conocía a Dolly, pues solo conocía a la esposa de su hermano y no a otra compañera. Sin embargo, luego se conoció que Jaime Uribe y Dolly sostuvieron una relación de varios años, pues una década después de que naciera Ana María tuvieron otro hijo.
En el artículo de El Espectador del domingo, citan la declaración judicial de un ex policía, alias don Pacho, quien dijo en mayo de 2010 que “Pedro Gallón Henao era un cercano aliado de Carlos Mario Aguilar, alias Rogelio, quien llegó a ser el jefe de la tenebrosa Oficina de Cobro de Envigado, y que la misma persona era quien hacía el enlace con la Policía, en particular con el entonces general Mauricio Santoyo.”
Santiago y Pedro Gallón

Según el último debate que hizo el representante Iván Cepeda, Pedro Gallón Henao y su hermano Santiago, eran socios comerciales de los Uribe Vélez. Específicamente, les compraron la mitad de la finca Guacharacas, según consta en la escritura que mostró el Representante del Polo en el debate. La otra mitad siguió siendo de Álvaro y Santiago Uribe Vélez. Y según Cepeda, los Uribe Vélez también tuvieron tratos comerciales con la empresa Ganados del Norte, de los Gallón Henao. Una empresa de Santiago Gallón, Clamasan S.A., recibió 143 millones de Agro Ingreso Seguro.

En 2010 Santiago Gallón se acogió a sentencia anticipada por conformación de grupos apramilitares. Y su hermano, José Guillermo, fue capturado en la Operación Fronteras, también por narcotráfico.

 

Uribe ante el derrumbe de su estantería

jgpadillaPor Jorge Gómez Pinilla*
El anuncio que hizo Álvaro Uribe de declarar como testigo en el proceso que se le sigue a Bernardo Moreno tiene un especial valor histórico y coyuntural, pues podría encarnar el punto de quiebre en la enconada lucha que libra el expresidente para evitar que se le derrumbe la estantería del ‘todo vale’ que con tanto empeño –y sigilo- construyó en sus ocho años de gobierno.
Es cierto que también ha intervenido con fiereza a favor de Andrés Felipe Arias, María del Pilar Hurtado, Sabas Pretelt o Luis Carlos Restrepo –como en su momento lo hizo por Jorge Noguera, hoy condenado por homicidio y concierto para delinquir- pero lo llamativo en el caso de su exsecretario privado es que por primera vez Uribe quiere testificar bajo juramento.

Y no lo hará para defenderlo por lo de las ‘chuzadas’ del DAS, que es lo que lo tiene pagando prisión, sino por un caso en apariencia menor: una acusación de tráfico de influencias según la cual Moreno le habría pedido la renuncia al entonces director de la ESAP, por no haber nombrado a gente cercana al parlamentario Tony Jozame, para pagarle así su voto a favor de la relección. Lo cierto es que el expresidente asumió la responsabilidad, al afirmar en carta a la Fiscalía que “determiné, de manera personal y motivado por las necesidades de mi programa de gobierno, el cambio en la ESAP”.

El problema para Uribe es que todo apunta a que las pruebas en este caso son contundentes (más que en lo de las ‘chuzadas’), y ello podría significar que Moreno estuviera cerca de dar el paso extremo de colaborar con la justicia, para que no se cierre aun más sobre su pescuezo la soga de la justicia. De donde se concluye que los extremos se juntan, pues es la posibilidad de que Moreno claudique en su silencio cómplice lo que estaría llevando a Uribe al extremo de involucrarse tan de lleno en este proceso.

El asunto adquiere ya características de modus operandi, si recordamos que para evitar que María del Pilar Hurtado fuera a prisión, el propio Uribe viajó hasta Panamá a gestionarle el asilo, mediante intermediación directa ante su amigo el presidente Ricardo Martinelli. En este contexto es ilustrativa la visita que antes de huir (en noviembre de 2010) le hizo Hurtado a su ex‘chuzado’ Daniel Coronell, ya que mostraría un estado emocional en trance de desmoronarse, y donde dijo cosas como que “al DAS le correspondía proteger la figura presidencial”.

Asumiendo de contera la hipótesis de que hubiera sido Uribe quien impartió las órdenes para el espionaje a magistrados, opositores y demás, por simple lógica se infiere que los poseedores de la prueba reina de esta “empresa criminal” serían precisamente María del Pilar Hurtado y Bernardo Moreno. Es aquí donde el perfil psicológico de los acusados pudiera terminar por jugarle la peor de las partidas a Uribe, ante la eventualidad de que la Cancillería de Panamá le revocara el asilo a la primera, mientras el segundo fuera encontrado culpable –además- de tráfico de influencias.

Como quedó planteado en la columna anterior (La perversión casi obligada del poder) es factible que personajes como Bernardo Moreno, María del Pilar Hurtado o Sabas Pretelt hubieran actuado apegados a la norma en otras circunstancias. Sólo que, ya subidos sobre la cresta de una ola caudillista en la que bastaba una insinuación para que se entendiera como una orden, quizá fueron impelidos a actuar desde la ilegalidad.

Ésta es una tarea que deberán dilucidar los jueces, pero es un hecho indiscutible que con el paso de los días crece la audiencia de los que le pierden el miedo a ‘cantar’ (verbi gratia Juan Camilo Salazar y Camila Reyes contra Andrés Felipe Arias), y que en caso de que personajes como Bernardo Moreno o María del Pilar Hurtado se vieran también forzados a colaborar con la justicia, significaría tanto la cerradura del círculo para Álvaro Uribe Vélez, como el punto de quiebre para el derrumbe de su estantería.

*http://jorgegomezpinilla.blogspot.com/

 

Los ‘paras’ que han salpicado a Álvaro Uribe
El Estado y los paras (Fuete: Verdad Abierta)
Miércoles, 21 de Septiembre de 2011 23:21
uribeVarios ex jefes y mandos medios paramilitares han nombrado al ex presidente Álvaro Uribe con las Auc. El más reciente, un ex trabajador de su finca quien lo relacionó con el Bloque Metro.

En menos de dos meses, el nombre de Álvaro Uribe Vélez ha aparecido en declaraciones y entrevistas de ex paramilitares.

Las entrevistas a dos ex miembros de las Auc fueron realizadas en las cárceles por el representante Iván Cepeda, y en ellas los paramilitares han asegurado que el ex presidente tuvo vínculos con este grupo armado ilegal para defender sus tierras de la guerrilla en la década de 1990 y para beneficiarse electoralmente.

El más reciente señalamiento es el de Juan Guillermo Monsalve y su testimonio fue conocido el miércoles 21 de septiembre de 2011, cuando el congresista Iván Cepeda difundió a los medios de comunicación una entrevista en video que el ex paramilitar le concedió el 16 de septiembre en Cómbita, Boyacá, donde purga una condena por paramilitarismo, en donde aseguró que Uribe Vélez estuvo involucrado en una masacre cometida por un grupo paramilitar en San Roque, Antioquia.

“La masacre se ordenó para recuperar el ganado… Lo ordenó Álvaro Uribe”, dijo Monsalve al referirse a una incursión paramilitar en julio de 1996 al municipio San Roque. Esta masacre no ha sido documentada pero es mencionada en un informe Noche y Niebla del Centro de Investigación y Educación Popular, Cinep, que cuenta con un banco de datos sobre derechos humanos y violencia política.

En la conversación, Cepeda le preguntó al paramilitar quiénes integraban el entonces naciente Bloque Metro y Monsalve respondió que entre sus miembros estuvieron los hermanos Luis Alberto y Juan Villegas y los hermanos Uribe, todos relacionados con el negocio de la ganadería. “Álvaro Uribe era el que coordinaba lo militar”, dijo.

En la entrevista, el ex paramilitar dijo que fue uno de los 54 trabajadores que tuvieron los Uribe en la hacienda Guacharacas y que por orden de sus jefes en 1994, después de una toma guerrillera a esa finca, participó en la masacre de San Roque como una retaliación para recuperar el ganado perdido. Según Monsalve, la masacre fue el inicio de lo que se conoció como el Bloque Metro.

botMonsalve no ha sido el único que ha hablado sobre la supuesta participación del ex presidente en el nacimiento del extinto grupo paramilitar. El 19 de septiembre de 2011 el congresista Cepeda entrevistó en la cárcel de Itagüí, Antioquia, a Pablo Hernán Sierra García alias ‘Alberto Guerrero’, quien dijo había sido jefe del Frente Cacique Pipintá, el grupo paramilitar que delinquió en Antioquia, Caldas y Risaralda pero que no se desmovilizó, según consta en el informe ejecutivo del Oficina del Alto Comisionado para la Paz (Lea el informe aquí).

Cepeda también, en esta ocasión, difundió el video de la entrevista a los medios. En este, alias ‘Alberto Guerrero’ dijo que Álvaro Uribe, siendo Gobernador de Antioquia (1995-1997), promovió a los paramilitares en el municipio de San Roque y que este naciente grupo ilegal tuvo como centro de operaciones la finca Guacharacas.

Según el ex paramilitar, este grupo nació para combatir al Bloque Bernardo López Arroyave del Eln que, a cargo de Francisco Javier Zuluaga alias ‘Juan Pablo’, fue señalado como el responsable de la quema y el robo de animales a la finca de los Uribe (Lea: Iván Cepeda pide investigar testimonio de paramilitar contra Álvaro Uribe - Semana.com).

Monsalve y alias ‘Alberto Guerrero’ dijeron en las entrevistas que las Auc apoyaron las campañas  a la Presidencia de Álvaro Uribe. 

“Le hicimos política. Don Juan y Luis Villegas pusieron los carros para sacar las gentes de las veredas votar. Se pintaron las paredes con “Álvaro Uribe Auc a la Presidencia”, pero don Juan me llamó y me dio unos tarros de aerosol para que borrara eso, que eso estaba afectando a Uribe”, dijo Monsalve refiriéndose a la campaña de 2002. Luis Alberto Villegas fue asesinado por dos sicarios en diciembre de 2004 en el corregimiento San José del Nus, en Antioquia, según lo informó la Fiscalía.

Llama la atención que estos testimonios no se conocían porque ninguno de ellos están en Justicia y Paz y están buscando su postulación al proceso. Ambos son juzgados por paramilitarismo pero en la justicia ordinaria. Monsalve porque fue integrante del Bloque Metro, un grupo que fue exterminado por los mismos ‘paras’, y alias ‘Alberto Guerrero’ hizo parte del Frente Cacique Pipintá que, como se explicó anteriormente, no se desmovilizó.

urY también hay que resaltar que estos testimonios fueron conocidos por el senador Cepeda quien no es un investigador judicial y los paramilitares no han rendido ninguna versión oficialmente ante la justicia, por lo tanto no hacen parte de ningún proceso que deberá ser llevado por la Comisión de Acusaciones de la Cámara encargada de adelantar cualquier proceso al ex presidente Uribe.  

En su cuenta de red social Twitter, Álvaro Uribe escribió cuatro mensajes calificando la reciente entrevista publicada por Cepeda como un acto de difamación. “Mientras estoy en junta de Haití tengo que perder tiempo en infamias de Cepeda. Ladrón juzga por su condición”, escribió el ex mandatario.

Excepto por las declaraciones de alias ‘Cristian Barreto’, un ex paramilitar asesinado en abril de 2009, el nombre de Álvaro Uribe Vélez no había sido mencionado directamente como presunto autor intelectual de crímenes en complicidad con los paramilitares.

En Justicia y Paz, los ex jefes de las Auc solo habían hecho menciones a supuestos apoyos electorales o actuaciones irregulares que presuntamente involucraban a sus hijos a personas cercanas de su círculo familiar. 

José Gelves Albarracín, alias 'El Canoso', Jefe del Frente Resistencia Tayrona, dijo en entrevista a VerdadAbierta que los hijos del ex presidente intervinieron  en la adjudicación de la concesión del parque Tayrona, en la que, aparentemente, los paramilitares invirtieron dinero en sociedad con el empresario Jean Claude Bessudo.

Las confesiones en Justicia y Paz 
En las diferentes versiones libres que comenzaron en 2006, varios ex jefes paramilitares también han hablado sobre los presuntos nexos de Álvaro Uribe o de sus familiares con las Auc. Algunos se han a su supuesta participación en masacres, mientras otros, en su mayoría, al supuesto apoyo que le brindaron en la primera campaña presidencial.

caonoEntre las más recientes confesiones en Justicia y Paz está la de José Gelves Albarracín alias ‘El Canoso’, ex jefe político de un frente de las Auc en la Sierra Nevada. Por unas declaraciones de este paramilitar, el 5 de agosto de 2011 la Unidad de Justicia y Paz confirmó que compulsó copias a la Dirección Nacional de Fiscalías para que investigue a los hijos del ex presidente Uribe y determine si influenciaron para que se le entregara la concesión del Parque Tayrona en la Sierra Nevada a un grupo de empresarios. 


‘El Canoso’ dijo en una audiencia que los paramilitares pusieron dinero en la sociedad que ganó la concesión y en la que, según él, los hijos de Uribe sirvieron de intermediarios. En una entrevista a VerdadAbierta.com contó en detalle cómo, según él, se negoció la concesión (Lea: “Antes nos servían whisky ahora nos llaman bandidos”: ‘El Canoso’ Lo que ha dicho 'el Canoso' sobre los hermanos Uribe).

pedro'Pedro Bonito’
Raúl Emilio Hasbún alias ‘Pedro Bonito’, ex jefe del Frente Árlex Hurtado que delinquió en el Urabá junto a Hébert Veloza alias ‘H.H.’ y Freddy Rendón alias ‘El Alemán’, dijo en una versión libre en mayo de 2011 que Jaime Uribe Vélez, hermano del ex presidente y conocido como ‘El Pecoso’, fue un hombre cercano a las estructuras paramilitares y amigo personal de Vicente Castaño Gil.

El nombre de Jaime surgió luego de que el fiscal le solicitó aclarar una versión de Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, quien fue jefe del Bloque Elmer Cárdenas, quien había dicho hace varias semanas en Bogotá que la amistad de Hasbún con Vicente Castaño había comenzado cuando un hermano del ex Presidente de la República los había presentado.

El 17 de marzo pasado de 2011 y ante un magistrado de Justicia y Paz, alias ‘El Alemán’ había dicho: “Los hermanos del ex presidente Uribe no son hijos de la Madre Teresa. Si usted le pregunta a Hasbún, que es un bananero de la clase alta, él dice que a él lo presentó el hermano de Álvaro Uribe con Vicente Castaño, en una casa en El Poblado".

La frase permitía deducir que la persona a la que se hacía referencia era a Santiago Uribe Vélez, el integrante de la familia más nombrado en relación con el paramilitarismo. No obstante, Hasbún, quien también fue jefe del Frente Árlex Hurtado, rebatió esa versión. “Yo no me reuní con el doctor Santiago Uribe”, aclaró. Y explicó una vez más cómo conoció a Vicente Castaño: “Un día me recogió en mi oficina si no estoy mal el señor Merchán y creo que también estaba ese día un señor Poncho Berrío. Merchán era como un comandante militar y coordinador de estructuras de autodefensas en Medellín y otras funciones bajo el mando de Vicente y Carlos Castaño. Y el señor Poncho Berrío fue una de las personas que también relacioné que me recogió la primera vez para una entrevista con Vicente Castaño”.

De acuerdo con ésta y otras versiones que ha entregado el empresario bananero en desarrollo de las versiones libres ante fiscales de Justicia y Paz, la relación con Vicente Castaño se dio a comienzos de los  años noventa, cuando lo buscó para hablar de los problemas de seguridad en Urabá. Fue durante una de esas reuniones previas a su vinculación a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) cuando conoció a Jaime Uribe Vélez, a quien le decían ‘El Pecoso’, quien falleció en el año 2001. (Lea: Hermano de ex presidente Uribe sí tuvo relación con ‘paras’: Hasbún).

mancusoMancuso
En abril de 2010, Salvatore Mancuso, ex jefe paramilitar del Bloque Catatumbo y vocero de las Auc en las negociaciones con el gobierno para la desmovilización, aseguró en una audiencia ante la Corte Suprema que los paramilitares apoyaron la primera campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez. (Lea: Las Auc apoyaron la campaña de Uribe en el 2002: Mancuso).

Según Mancuso, los jefes paramilitares se reunieron en reunieron en 2001, en una llamada Conferencia Nacional de Autodefensas, en la que definieron aparentemente respaldar a un candidato que fuera afín con el movimiento paramilitar.

Entre los convocados, además de él,  estuvieron el entonces máximo jefe de las Auc, Carlos Castaño; Diego Fernando Murillo Bejarano alias ‘Don Berna’; y Carlos Mauricio García y alias ‘Doble Cero’. Los jefes paramilitares hablaron con varias de las poblaciones del norte del país sobre la necesidad de apoyar a “un candidato con ideología afín a las autodefensas” en temas como la seguridad y la lucha contra la subversión.

El candidato escogido por los ‘paras’ fue el ex gobernador Álvaro Uribe Vélez, con cuya campaña, según Mancuso, establecieron contactos, aunque no precisó nombres. Sin embargo, sí se refirió a casos en los que se entregó dinero a la campaña a través de comandantes paramilitares de la región como alias ‘Andrés’.

melliAlias ‘Mellizo Mejía’
Miguel Ángel Mejía Múnera alias ‘El Mellizo’, ex jefe paramilitar del Bloque Vencedores de Arauca de las Auc, contó en una versión libre desde Estados Unidos en octubre de 2009 cómo presuntamente las Auc se aliaron con políticos, entre ellos el presidente Álvaro Uribe Vélez, se refirió a los nexos que tuvo con miembros de la Fuerza Pública y cómo con Salvatore Mancuso y Carlos Castaño planearon tomarse el país con las Autodefensas.

Según Mejía Múnera, los hermanos Castaño ordenaron a todos los bloques y frentes de las Auc que apoyaran la primera candidatura de Uribe a la presidencia en 2002. “Las Autodefensas pusimos a Uribe, sino tendríamos a un Chávez en Colombia", dijo. (Lea: Yo acuso: 'Mellizo' Mejía).

elalAlias ‘El Alemán’
En una entrevista concedida a la radio W en abril de 2009, Freddy Rendón Herrera alias ‘El Alemán’, ex jefe paramilitar del Bloque Elmer Cárdenas que delinquió el Urabá chocoano, dijo que las Auc apoyaron de forma indirecta la primera campaña presidencial 

(2001) de Álvaro Uribe.

“El Bloque Élmer Cárdenas apoyó las campañas de los de los representantes y equipos que llevaron a Uribe a la Presidencia de la República. Tengo pruebas documentales”, dijo el ex jefe paramilitar, que aclaró que no estuvo de acuerdo con el ex mandatario se reeligiera (2006-2010). (Lea: ‘El Alemán’ asegura haber apoyado campaña de Álvaro Uribe).

Luego, en una versión libre ante Justicia y Paz alias ‘El Alemán’ dijo que Jaime Uribe Vélez, un hermano del ex presidente, había sido el intermediario para que el empresario  bananero y luego ex jefe paramilitar Raúl Emilio Hasbún alias ‘Pedro Bonito’ se conociera con Vicente Castaño, jefes de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Accu. (Lea la versión de Hasbún sobre esta mención). 

dbDon Berna’
En abril de 2009, antes de que un juez estadounidense condenara a Diego Fernando Murillo alias ‘Don Berna’, su abogada aseguró ante los estrados que el ex jefe paramilitar había apoyado la primera campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez.

Ese día la abogada del narcotraficante dijo que su apoderado apenas había contado el 10% de lo que sabía y que pese a estar extraditado iba a seguir colaborando en Justicia y paz. Según la abogada, ‘Don Berna’ había aportado mucho dinero a la elección del entonces Presidente y al proceso electoral de las Auc, es decir, los políticos apoyados por ese grupo armado ilegal. (Lea: 'Don Berna' aseguró que financió campaña presidencial de Uribe en 2001).

crbAlias ‘Cristian Barreto’
El diario El Espectador reveló en abril de 2009 una declaración de Francisco Villalba alias ‘Cristian Barreto’, ex paramilitar del Bloque Norte, en la que había advertido que su vida corría peligro por unas denuncias que había hecho contra Álvaro Uribe. Alias ‘Cristian Barreto’ aseguraba que Uribe, siendo gobernador de Antioquia, había ordenado  la masacre del Aro ocurrida en zona rural del municipio antioqueño de Ituango entre el 22 y el 30 de octubre de 1997.

Cinco meses antes de su asesinato, según publicó el diario, el ex paramilitar dijo a la justicia que escuchó una supuesta conversación entre Salvatore Mancuso y Álvaro Uribe en la que ordenaban la masacre en la que fueron asesinadas 14 personas, entre ellas dos ancianos y un niño. (Lea: Francisco Villalba, quien denunció a Uribe, advirtió que lo iban a matar -El Espectador).

Las declaraciones de alias ‘Cristian Barreto’ habían sido confusas para la justicia porque luego de haber salpicado al entonces mandatario, le envió una carta pidiéndole excusas. “Quiero pedirle perdón a usted, por haber mancillado su nombre y ponerlo en la palestra pública", dijo.

Mancilla fue asesinado y solo después de su muerte el país supo que el ex paramilitar había sido amenazado por sus primeras denuncias.
Última actualización el Jueves, 22 de Septiembre de 2011 11:51

 

Impactante Libro que desmantela el paramilitarismo en Colombia!

El Clan de los 12 Apóstoles

olgaBEntrevistamos a Olga Behar, periodista colombiana

Entrevista con la periodista colombiana Olga Behar, autora del libro ‘El clan de los 12 Apóstoles’. Behar ya obtuvo fama con las obras ‘Las guerras de la paz’, y ‘Noches de humo.’ En su libro nos presenta un relato desgarrador, de hechos cruentos del pasado reciente de Colombia. En su libro ‘El clan de los 12 Apóstoles’ se basa entre otros en las confesiones del Mayor de la policía Juan Carlos Meneses, un protagonista, un cómplice de los peores delitos. Conversamos con olga Behar sobre su libro y sobre la realidad actual de Colombia.
José Zepeda entrevista a Olga Behar
"El clan de los 12 Apóstoles" es un libro escrito por la conocida periodista
colombiana Olga Behar.
En esta entrevista la escritora nos presenta un relato desgarrador, de hechos
cruentos del pasado reciente de su país.
José Zepeda.- Señora Behar, quisiera comenzar por el final. Le voy a pedir
encarecidamente que me lea usted un pequeño párrafo del epílogo del libro
"El Clan de los 12 Apóstoles".
Olga Behar.-Con mucho gusto. “Comienzo diciéndole que quiero insistir en la
advertencia que le hice la primera vez que nos vimos para la elaboración de este
libro. Como periodista, nunca le puedo garantizar al personaje el resultado final.
Le agradezco haber corrido el riesgo de contarme su historia a sabiendas de que
podía haber salido mal librado, pero en la vida no hay personas totalmente buenas
ni totalmente malas, le digo. Y eso es lo que interpretará el lector para sacar sus
conclusiones. Le cedo la palabra”.
J.Z.- Estamos frente a una obra dedicada al clan de los 12 apóstoles, un
grupo paramilitar tristemente célebre en Colombia, de un período muy
específico de la historia de este país, 1992-1994.
¿Por qué tomar como referente un hecho “del pasado”, para hablar del
presente?
O.B.- Por dos razones: la primera porque la única manera de entender nuestro
presente es conocer el pasado; y la segunda, y tal vez más importante, es una
frase que dijo alguien seguramente muy talentoso “si no conocemos nuestra
historia, estamos condenados a repetirla”. Creo que se extraen lecciones en este
libro que nos sirven para que esto no vuelva a pasar.
J.Z.- Este libro es producto de una larga lista de conversaciones, como dice
la carátula, con el Mayor Juan Carlos Meneses, y se trata de un lugar muy
específico, ¿verdad?
O.B.- Correcto, yo he intentado en mi carrera profundizar sobre un modelo que
creo que funciona muy bien para la comprensión de la historia y de la realidad de
mi país. Es que, a partir de un hecho específico, pretendo explicar la realidad macro
de lo que sucedió en Colombia.
Entonces, así como, aún siendo niña, entendí muchas cosas de la Segunda Guerra
Mundial leyendo „El Diario de Ana Frank‟, o por ejemplo viendo en „La lista de
Schindler‟ la manera como se salvaron vidas y como se afectó a la sociedad
también. Es un modelo que nos permite ir de lo particular a lo general y eso facilita
la comprensión por parte de público.J.Z.- Y en este caso concreto…
O.B.- En este caso, Yarumal es un pequeño pueblo de Antioquia, uno de tantos del
país, sobre todo de esa zona de lo que es el noroccidente de Colombia, donde
operaron los grupos paramilitares que produjeron este desangre, cuyos efectos
estamos viviendo hasta hoy en día: cuatro millones de desplazados, el monopolio
de ciertos sectores que manejaron el poder sobre la tierra, no solamente el
desplazamiento de sus pequeñas propiedades, sino también las secuelas desde los
puntos de vista sicológico y social, como consecuencia de lo cual el 10% de la
población no pueda vivir en el lugar que le pertenece.
Lo tomamos entre los años 92 y 94, porque ahí es donde verdaderamente se da el
salto entre pequeños grupos que se llamaron de “limpieza social” o pequeños
grupos de “justicia privada”, a la configuración de lo que fue una gran maquinaria
paramilitar que estremeció a Colombia. Luego, a partir del año 2002, cuando sube
Álvaro Uribe al poder, se intenta revertir para que estos paramilitares y
narcotraficantes se reincorporen a la vida civil, reparen a sus víctimas y paguen por
los crímenes que han cometido.
Pero tomar ese caso específico en un pequeño pueblo próspero que se convirtió en
un centro de ejecución masiva de personas, simplemente porque para ciertos
sectores de la elite tenían que desaparecer de la escena social, nos permite
comprender cómo eso se fue articulando y finalmente conformó lo que se llamó el
paramilitarismo en Colombia.
J.Z.- Digámoslo ya. Uno de los fundadores, financiadores y dirigentes de
este grupo que se llamo „Los 12 apóstoles‟, es el señor Santiago Uribe,
hermano del ex presidente Álvaro Uribe.
O.B.- Sí, la verdad es que el poder que detentaban en ese momento los grandes
hacendados, las personas pudientes en esa zona del país, así como en muchas
otras, va a ser atacado fuertemente por sectores de la guerrilla colombiana que
cometían extorsiones, secuestros y demás. Entonces, aparentemente, la justicia
colombiana y las Fuerzas Armadas no operaban, eran incompetentes para dar esa
batalla. Razón por la cual empezaron a configurarse y a legalizarse estos grupos
que eran como de seguridad privada, que después fueron legalizados por el
entonces gobernador de Antioquia en esa época, Álvaro Uribe Vélez, como los
grupos llamados las CONVIVIR. A partir de ahí, todos los sicarios y asesinos tenían
armas legalizadas. Entonces, se legitimó esa forma de mantener el establecimiento
por encima de la furia comunista subversiva.
Según la investigación, lo que se ha podido extraer tanto del expediente judicial
como de los testimonios que da Juan Carlos Meneses, que en esos momentos era
teniente de la policía y cuando terminó su actividad ya había llegado al grado de
Mayor, es que era precisamente Santiago Uribe Vélez, el hermano del que fue
Presidente de Colombia entre los años 2002 y 2010 y que era en ese momento,
primero, congresista y después, Gobernador de Antioquia.J.Z.- Permítame que vuelva a un pasaje; usted dijo en un momento
determinado, “bueno, estos grupos se crean porque aparentemente no
funciona la justicia, no funciona la policía… en fin”, y esto lleva a que se
conformen grupos como de los que estamos hablando, „los 12 apóstoles‟.
Póngase usted un segundo en el caso de esta gente que está siendo
secuestrada, extorsionada y presionada. ¿No era lógico que trataran de
hacer algo?
O.B.- En un contexto superficial, si miramos la punta del iceberg, sí. Estos tipos
vienen, el Ejército y la policía no son capaces, entonces la conclusión es: tenemos
que armarnos. Pero si usted lee el libro, se va a dar cuenta de que la inoperancia
de las Fuerzas Armadas era deliberada. ¿Por qué? Juan Carlos Meneses sostiene
que, cuando empezó a colaborarle a Santiago Uribe y a su grupo, la orden era: ir
aquí a tres cuadras al costado derecho de la estación donde usted opera, del
comando de la policía porque tenemos que sacar del camino a alguien. Entonces
usted procure mandar a sus policías del costado occidental del lado izquierdo, a
unos 2 ó 3 kilómetros. De tal manera que cuando reviente el asunto, empiecen por
radio, „mire, miren una masacre. Tal, tal, llegue, lleguen rápido. Policía, refuerzos‟…
para que los tipos no alcancen a llegar.
Hay un caso en el que el jefe de los 12 apóstoles le comunica a Juan Carlos
Meneses, “tenemos que dar de baja a un sujeto que nos tiene fregados, pero la
única manera de hacerlo es cuando se baje del bus, en la estación, porque si no,
después no lo vamos a poder hacer, porque él tiene su propia seguridad”. Entonces
Meneses le replica: “¡pero cómo hago yo! a sólo 2 ó 3 cuadras del comando de la
policía; no hay justificación”. A lo que le contestan: “Usted verá qué hace”.
Cuando se baja el tipo del bus, al salir del terminal de transportes, se da cuenta de
que lo van a matar. Entonces sale corriendo de la estación en busca del comando
para que lo protejan y le salven su vida. Y, a menos de una cuadra del comando
empieza la balacera. Todos los policías que estaban adentro, pues Meneses los
había puesto a hacer otras cosas, empiezan, “mi teniente, tenemos que salir,
tenemos que salir, hay una balacera”.
¿Y sabe qué les contesta Meneses? “No, qué vamos a salir; qué tal que sea una
emboscada y nos acribillen a todos.”
Entonces los policías responden: “mi teniente, tiene usted razón”.
J.Z.- Es decir, no hay inoperancia sino connivencia.
O.B.- Claro. La punta del iceberg le dice a usted, „claro, esta gente no fue capaz
con el asunto, tenemos que armarnos; nosotros somos hacendados, tenemos que
armarnos‟. Pero si usted cava un poquito y mira hacia lo profundo del iceberg, se va
a dar cuenta de que realmente hay una acción deliberada para no actuar.
J.Z.- ¿Y qué l lleva a Meneses a hacer este tipo de confesiones?O.B.- ¿Por qué se marca en el año 2002 como el año definitivo? Porque cuando
Álvaro Uribe sube al poder, él entiende que a pesar de que supuestamente hay una
alianza muy profunda con estos sectores, no va a poder gobernar con esta gente
armada encima y con todos estos líderes paramilitares dando las órdenes. Entonces
decide promover un proceso de Justicia y Paz. ¿Para qué? Para que se acabe el
paramilitarismo en Colombia; algo muy loable realmente.
El país estaba encantado con esa idea. ¿Pero qué pasa? Cuando toda esta gente se
empieza a desmovilizar, la Ley de Justicia y Paz plantea la necesidad de la
confesión y la reparación. Para reparar a las víctimas, usted tiene que confesar que
las afectó. Entonces empiezan a brincar los temas de los grupos paramilitares,
entre ellos los 12 apóstoles. Entonces, un paramilitar que se llama Francisco Villalba,
y que estaba detenido, capturado por una masacre que conocida como del Aro, en
Antioquia, no muy lejos de allí, entra en el proceso de Justicia y Paz. Villalba
empieza a confesar lo que no había dicho hasta entonces y narra que la masacre
del Aro y tal otra masacre y todo lo que pasó en Yarumal, fueron orquestadas y
ejecutadas por el grupo de los 12 apóstoles y que el líder del grupo era Santiago
Uribe.
Realmente, aunque, en alguna ocasión, tal vez en el año‟97, él había presentado
alguna declaración juramentada ante algún juez y allí no pasó nada, es la primera
vez en que, definitivamente y con nombre propio, revela quién es el supuesto autor
de la organización, de la armazón de los 12 apóstoles.
Cuando el tema vuelve y brinca, suceden dos cosas: por un lado a este señor
Villalba, que estaba pagando prisión en una cárcel convencional, le dicen: “mire,
como usted entró a Justicia y Paz y estamos estudiando seriamente su situación, le
vamos a dar casa por cárcel.” Y él no se la pilló, como decimos aquí en Colombia; le
dan casa por cárcel y unos días después lo asesinan.
¿Por qué?, ¿para qué?, porque sabe demasiado y todavía le falta mucho por contar.
Hay que sacarlo del camino. Al brincar este caso otra vez, se reabre toda la
situación y empiezan otra vez a llamar a Juan Carlos Meneses. Entonces, alguien
decide trasladarlo a lo que él llama un lugar malo, o sea, lugares de donde
difícilmente los comandantes salen vivos. Hay un lugar que se llama Saravena
Arauca, que es realmente un lugar muy difícil para la policía y el Ejército.
J.Z.- Preludios del Infierno
O.B.- Exactamente. Finalmente él logra hablar con Santiago Uribe, a quien le dice:
“mire, hágame un favor, hable con su hermano, con una sola llamadita, con un solo
timbracito, a mí no me mandan para Arauca”. A Arauca mandan capitanes,
tenientes, cómo van a mandar a un Mayor; un Mayor no tiene nada que ir a hacer a
ese lugar a reemplazar a un comandante que fue asesinado ocho días antes por la
guerrilla. Me mandan al agujero, que me manden a otro lugar.” Y Santiago Uribe le
contesta: “a usted ya le cumplimos, ya se le resolvió en dos ocasiones el tema de
sus detenciones y se le liberó del proceso y demás. Yo ya no puedo llamar a mi
hermano, él es el Presidente de la República y no quiere volver a saber del tema.”Entonces el hombre queda solo, y le toca ir. Afortunadamente para él, cambian al
comandante de la policía, que resulta ser un buen tipo. El nuevo comandante
general va a una visita a Arauca y él le dice: “mi general, yo me quiero ir”. Su jefe
le responde: “Pero, por qué, yo lo traslado… “No, no, yo ya me quiero ir, yo quiero
salvar mi vida”.
Cuando le dan la baja, o sea ya queda como oficial retirado, se va a un lugar cerca
de la ciudad de Cali, y entonces allí cuando él llega a la zona empiezan a llegarle
sufragios, que son estas tarjetas en donde dice que „Lamento mucho la muerte de
fulano de tal‟, y en su caso era la muerte de Juan Carlos Meneses. Él cambia y
cambia de teléfonos, tanto fijos como celulares, y sin embargo, al día siguiente de
tener un nuevo número vuelven y lo llaman y le advierten: “mira cállate, que por
sapo te vamos a matar; hijo de tantas‟, o sea, lo empiezan a amenazar duro.
Él empieza a investigar qué está pasando y descubre que la mayoría de los
integrantes de los 12 apóstoles, o de la gente que sabe de los 12 apóstoles, ha sido
asesinada, que solo quedan él, un coronel retirado de apellido Benavides, quien fue
su superior y le entregó el mando en Yarumal, y uno que se llama Alexander Amaya,
que fue su escolta y que es realmente un personaje a lo largo y ancho del libro, que
pagó prisión por algunos de los casos que lograron comprobarle en los años 90.
J.Z.- Todos estos antecedentes, estas amenazas, el hecho de quedarse solo,
el asesinato de los otros integrantes de los 12 apóstoles lo incitan a tomar
la decisión de irse.
O.B.- Llega un momento en que ya la cosa se vuelve muy complicada; él tiene 4
hijos, 3 menores de edad y uno realmente muy pequeño, y su esposa. Ya ven
carros que los están como siguiendo; sus amigos lo llaman y le dicen: “mire,
enviaron a un coronel desde Bogotá para investigar sobre su vida en la ciudad de
Buga, que es donde vive. Dos de sus mejores compañeros terminan siendo
miembros de la escolta personal del presidente Uribe. Y esos dos mayores,
compañeros de él, que le dicen de apodo „Yarumal‟, lo llaman para advertirle: “oiga
Yarumal, cuídese porque el Presidente está escamoso, o sea, el Presidente sabe que
usted sabe demasiado”. Y si se lo está diciendo a usted la guardia personal del
Presidente de la República, pues lo mejor es desaparecer de la escena, ¿no?
J.Z.- Antes de continuar con la línea de reflexión que llevamos, quiero
hacer un pequeño paréntesis porque me acabo de acordar, al escuchar
tantas veces el nombre de los 12 apóstoles, de un hecho que, le confieso,
me resulta muy difícil de creer. Y es que usted asegura en este libro que
hay un cura, llamado Palacios, que habría no sólo avalado, sino participado
directamente, y que habría sido miembro del grupo de los 12 apóstoles.
¿Cómo es posible?
O.B.- Al punto que el padre Palacios estuvo detenido por el caso de los 12
apóstoles. En Yarumal se dicen muchas cosas, que él escuchaba a muchos
feligreses en secretos de confesión, que también llegaban otras personas a dar
información sobre determinados ciudadanos, que aparentemente él estaba relacionado con los integrantes de este grupo paramilitar y señalaba a las personas
que debían ser ejecutadas. Una cosa horrorosa, pensando en lo que significa un
sacerdote, cuyas misión y vocación deben ser llevar alivio y llevar bienestar a su
comunidad.
J.Z.- De allí mi pregunta y mi incredulidad
O.B.- Pero no confiesa que forma parte del grupo de los 12 apóstoles, obviamente,
sino que estaba del lado de los que luchaban contra la subversión. Y sus sermones
eran realmente indicativos de que estaba del lado de los que luchaban contra la
subversión armada en esa región.
Hay temas anecdóticos; por ejemplo, él cuenta que, después de almorzar, salía,
caminaba un poco por el pueblo y se iba a una tienda que quedaba en una esquina
cercana a la parroquia. Se sentaba, pedía un par de aguardientitos, y ahí llegaban
dos o tres amigos y siempre conversaba con ellos. Esos dos o tres amigos han sido
identificados judicialmente como integrantes de los 12 apóstoles. Hay personas de
la comunidad, testigos cuyas identidades hay que mantener en confidencialidad,
que dicen que cuando veían caminar al cura, que llegaba y se sentaba en la tienda,
pedía su aguardiente y llegaban sus amigos a conversar con él, Yarumal temblaba,
porque sabían que esa noche habría un muerto.
J.Z.- Una de las primeras indagatorias oficiales y declaraciones de Juan
Carlos Meneses, ocurre en Buenos Aires. Éste es un momento importante.
¿Por qué?
O.B.- Muy importante. Como Meneses no puede regresar al país, su abogado hace
la solicitud al Fiscal, quien, en esos momento es Guillermo Mendoza Diago, como
encargado. Mendoza envía a uno de sus fiscales especializados, a tomar la
confesión que se hace en el consulado de Colombia en Buenos Aires. Hay aquí un
episodio memorable y que lo revelo en el libro. El consulado está dividido por una
puerta de vidrio. En una parte están las secretarias y el despacho al público, y en la
otra el despacho del cónsul, donde hay una salita y un escritorio. En la salita se
sientan ellos para que Meneses pueda hacer su confesión y rendir su testimonio.
Durante más o menos dos horas, el fiscal tiene un cuestionario y le pregunta
cualquier cosa, menos lo que Meneses ha ido a confesar jurídicamente, que es los
12 apóstoles.
De repente, suena el teléfono en la parte de afuera de donde ellos están, pero todo
se oye y hay como un „boroló‟, es decir una situación. “Ay, mire, que ya, dentro de
dos minutos”. Entonces el cónsul dice: “no, pero es que tengo la oficina ocupada”.
“No, que ya, que ya”. Como a los dos minutos suena el teléfono y repica y repica, y
hay un momento en que el cónsul entiende que tiene que entrar. Entonces, entra y
les dice: “perdón, tengo que contestar mi teléfono privado”. El fiscal dice,
suspendamos un momento la diligencia y el cónsul, literalmente se mete debajo del
escritorio a hablar.Empieza así: “sí, no, claro. Sí, ya empezó, claro.” Y al final se le suelta dos o tres
veces: “sí señor Presidente, están en eso, claro señor Presidente; claro, yo le aviso,
yo le cuento señor Presidente, hasta luego”. Cuando el cónsul sale, cierran la
puerta de nuevo y tanto el abogado de las víctimas como Meneses reaccionan:
“¿vio quién está interfiriendo en esta diligencia? El Presidente de la República está
llamando para informarse de qué es lo que está pasando aquí. Se supone que es
una diligencia judicial. Un Presidente no tiene por qué estar llamando.” El fiscal,
obviamente con evasivas, dice: “No, claro que no, yo no oí nada.”
La diligencia sigue y llega un momento en que Meneses y el abogado, que, digamos,
no es amigo de Meneses sino el abogado es el de las víctimas, dicen: “mire,
realmente no hemos venido a esto. Usted me está preguntando del año ‟90, yo
llegué a ese lugar en el ‟94. O sea, fueron dos horas de babosadas, de nada.”
Meneses le contesta: “yo he pedido esta reunión, usted no vino aquí
solicitándomela, quiero hablar del tema de los 12 apóstoles. Entonces el fiscal se
agachó, abrió su maletín y sacó un segundo cuestionario, que era el de los 12
apóstoles. Ahí fue cuando él pudo hacer su confesión. Extrajo la prueba reina, que
es una conversación privada que él grabó con el coronel Benavides, en la que el
coronel confiesa su relación con Santiago Uribe, que le recibía dinero a Santiago
Uribe, confiesa todo lo que se relaciona con la manera en que no solamente había
una desidia, sino que había acciones específicas de apoyo a los 12 apóstoles por
parte de la policía. Benavides dice: “yo nunca disparé un gatillo y nunca maté.”
Meneses le replica: “sí, pero bueno, usted no disparó el gatillo pero ahí estuvimos;
permitimos que otros lo hicieran.” A lo que Benavides confiesa que sí. Entonces,
esa prueba reina permite algo así como que se reabra el proceso de los 12
apóstoles. El fiscal Mendoza Diago, cuando es interrogado por los periodistas, dice
que si en la confesión judicialmente tomada por el fiscal en Buenos Aires, hay
pruebas que determinen la reapertura del proceso de los 12 apóstoles, se reabrirá
porque si aparece algo nuevo, se puede reabrir, no es cosa juzgada. Bueno eso fue
hace casi un año y no ha pasado nada.
J.Z.- Sacar un libro de esta naturaleza va a generar controversias que,
usted supone, entre quienes van a aplaudirla y quienes van a criticarla más
que fuertemente. ¿Tiene usted miedo?
O.B.- El miedo es inherente al ser humano y yo tengo que decir que, obviamente,
tengo miedo. Quiero decirle algo más: en este país, si usted mira las encuestas,
pues dicen que estos personajes son lo más cercano a la perfección y que todo el
mundo está de acuerdo con ellos, personas de diferentes sectores incluso. Esta
misma mañana hablé con un policía retirado, que no ha tenido nada que ver con
estos asuntos. Cuando le conté que había escrito un libro sobre este tema, me
preguntó lo mismo, y me advirtió que se trataba de gente muy peligrosa. Entonces,
yo llego a la conclusión de que, efectivamente, es gente peligrosa.
La verdad, yo no tengo enemigos; en el pasado tuve unas circunstancias de
discusiones y de peleas con los militares por mis denuncias por el tema de la
violación de los derechos humanos en los años 70 y 80. Pero después de haber estado exiliada en México, regresé, llevo en el país, con circulación libre,
aproximadamente 20 años, no tengo enemigos. Entonces, yo simplemente digo, y
permítame que tome el libro: si a mí me pasa algo, pues…
J.Z.- Yo se lo pregunto; no es sólo por usted. Usted es madre.
O.B.- Tengo dos hijos, ya he tomado medidas; mis dos hijos viven en el exterior, la
familia se disuelve, la familia termina siendo afectada; no es fácil, sobre todo
porque he sido una mamá muy entregada, una mamá muy conectada con mis hijos

Ver video en radio nederland: www.rnw.nl/espanol/

 

HERMANO DEL PRESIDENTE URIBE IMPLICADO EN PARAMILITARISMO!
santi
Santiago Uribe

Santiago O’Donnell
Periodista – Tomado de www.pagina12.com.ar

Excelentísimo presidente de la República de Colombia
Don Álvaro Uribe Vélez
Señor Uribe, perdone la molestia. Me tomo el atrevimiento de hacerle llegar estas líneas atento a la airada reacción que han tenido usted y altos funcionarios de su Gobierno ante la difusión pública que ha tenido el testimonio del mayor retirado de la Policía Nacional Juan Carlos Meneses Quintero. Como usted sabe, el mayor Meneses acusó a su hermano menor, Santiago Uribe Vélez, de armar y dirigir a un grupo paramilitar en los años ‘90. El testimonio también lo salpica a usted, ya que según el testigo usted estaba al tanto y/o apoyó dichas actividades.
Disculpe que me haya dado por aludido el jueves pasado cuando usted tildó de “idiotas útiles” a los activistas por los derechos humanos Adolfo Pérez Esquivel y Javier Giraldo que facilitaron el testimonio en Buenos Aires y a los periodistas del diario The Washington Post que lo difundieron en Estados Unidos. Es que yo presencié ese testimonio, y ese testimonio salió publicado primero en este diario.
Entonces quería escribirle para darle la tranquilidad que la entrevista con Meneses y su testimonio se publicaron porque son de un valor periodístico innegable y no por otra razón. Usted dijo que quienes difundimos el testimonio de Meneses fuimos serviciales a los intereses de los narcoterroristas. Pero no fue por el accionar psicológico de los narcos que la noticia tuvo tanta difusión en Colombia. Después de ocho años de Seguridad Democrática no me va a decir que, además de Página y el Post, las FARC manejan también a los medios colombianos, incluyendo el multimedios propiedad de la familia de su excelentísimo señor vicepresidente. Sin embargo, todos se hicieron eco de la noticia.
Es que, señor Uribe, vamos, hay que decirlo, sobre su hermano Santiago pesa un estado de sospecha. El testimonio de Meneses no cayó del cielo. Se inserta en un contexto que es bueno srrecordar. Su hermano es un importante hacendado de Antioquia, donde prácticamente nacieron las bandas paramilitares, y muy cerca de la finca de su hermano operó un sanguinario escuadrón de la muerte conocido como los Doce Apóstoles. Es bien conocido, usted lo sabrá, que los escuadrones paramilitares fueron creados por hacendados y empresarios para combatir con métodos ilegales la guerrilla y la delincuencia, y que esos grupos se vincularon con fuerzas militares y de seguridad a través de los políticos locales. En los tiempos de los Doce Apóstoles usted fue senador por y luego gobernador de Antioquia. La estrategia de los paramilitares de aliarse, o para usar un término suyo, “penetrar” la clase política colombiana fue muy exitosa. Si lo sabrá usted: cerca de un tercio del Parlamento y varios gobernadores y alcaldes, incluyendo su primo Mario, están presos o bajo proceso por sus vínculos con los paramilitares. Casi todos son o fueron aliados suyos.
Volviendo al estado de sospecha que pesa sobre su hermano, no es que simplemente estaba en el momento justo, en el lugar justo, y en las condiciones ideales como para gestar y financiar una formación paramilitar. Seguramente no todos los hacendados asediados por la guerrilla en los ’90 respondieron a la amenaza con escuadrones de la muerte. Hasta es posible imaginar que los Doce Apóstoles hayan limpiado a los enemigos de Santiago y (de los demás hacendados) de gusto nomás, por iniciativa propia. Pero hay más.
Santiago Uribe ya había sido investigado dos veces como presunto cabecilla de los Doce Apóstoles, por la Fiscalía de Antioquia en 1998 y por Fiscalía General en el 2002. En ambos casos se dictó una falta de mérito o auto inhibitorio, como dicen ustedes allá, porque las fiscalías consideraron que no había suficientes pruebas para procesar o sobreseer a su hermano. El año pasado el dirigente opositor Gustavo Petro intentó abrir una investigación parlamentaria por el mismo tema pero no consiguió suficientes votos. Usted dirá: lo investigaron dos veces porque los fiscales son idiotas útiles del narcoterrorismo, y lo acusaron en el Congreso porque el narcoterrorismo penetró la bancada parlamentaria del Polo Democrático.
De hecho el testimonio de Meneses corrobora los dichos de un testigo de identidad reservada que figuran en el expediente judicial de los crímenes de los Doce Apóstoles. El testigo secreto sería un agente que habría servido de nexo entre la policía local y los paramilitares. Meneses era el jefe directo de este testigo y el responsable de la seguridad de toda la zona, amén de un oficial de alto rango de la institución policial. Dada la situación en que se encontraba, bajo cualquier parámetro de razonabilidad, hay que admitir que se trata de un testigo clave.
Y como bien apuntó el fiscal general de su país, Guillermo Mendoza Diago, al ser consultado sobre la situación de su hermano hace un par de días: “Cuando hay resoluciones inhibitorias y sobreviene una prueba, la obligación del funcionario correspondiente es revocar dicha resolución e iniciar una investigación según lo que amerite esa nueva prueba”. De sus dichos se desprende que Mendoza Diago reabriría la investigación de su hermano, sumándose así a su extensa lista de idiotas útiles al servicio del narcoterrorismo. Le recuerdo que Santiago Uribe nunca ha sido juzgado aún por los crímenes de los Doce Apóstoles, por lo que su derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo crimen está prácticamente garantizado.
Está bien, es cierto, su hermano y su vicepresidente se encargaron de recordar esta semana que Meneses había sido pasado a retiro por problemas legales y/o disciplinarios, dando a entender que es un testigo poco confiable. Yo lo entrevisté y le confieso que no le compraría un auto usado. Pero Meneses cobraba la pensión militar, sus causas judiciales se habían archivado y tenía un negocio informático que andaba bien. Todos sus afectos están en Colombia.
¿Qué necesidad tenía de exiliarse, pasar a la semiclandestinidad y autoincriminarse a riesgo de pasar años en la cárcel? ¿Qué necesidad tenía de confesarle a sus hijos que él es un asesino que mató y mandó a matar por orden de Santiago Uribe? ¿Todo eso por un puñado de dólares de los narcos? ¿Dónde y con quién iba a disfrutar ese dinero?
¿Y cómo hizo Meneses para convencer a los idiotas útiles de Naciones Unidas de que le dieran status de refugiado en Venezuela porque su vida corría peligro en Colombia? ¿Los miembros de los Doce Apóstoles que han muerto en circunstancias poco claras en los últimos años, se hicieron matar a propósito, para que Meneses tuviera una excusa para escaparse del país?
Qué sé yo. Hay que reconocer, señor presidente, que su jefe de Policía, el general Oscar Naranjo, estuvo rápido de reflejos. No bien salió publicado mi artículo citó al coronel Benavides, ex jefe directo de Meneses, para un interrogatorio. Meneses me había dicho que tiene una grabación secreta de Benavides donde el coronel avala la denuncia contra su hermano y contra usted. La cosa es que Naranjo salió del interrogatorio del coronel con un hallazgo: el testimonio de Meneses había sido comprado por un grupo narco llamado “los cambas”. El coronel no hizo declaraciones pero no importa: con lo que dijo Naranjo alcanzó para que usted, su hermano, su vice y su candidato en las elecciones de hoy salieran a difundir la idea de que Meneses es un agente del narcoterrorismo.
Lo que no termino de entender es lo que dijo su hermano. Explicó que el testimonio de Meneses fue armado para influir en la campaña electoral. Pero resulta que mientras su candidato se cansó de hablar del tema, el principal candidato de la oposición lo ignoró por completo. Entonces, más que de idiotas útiles habría que hablar de idiotas inútiles, porque instalamos un tema en la agenda mediática supuestamente para perjudicarlo a usted, señor presidente, pero el tema lo termina capitalizando su candidato, el candidato oficialista.
Ojo que a mí no me molesta. Siempre digo que bastante difícil es hacer periodismo como para querer cambiar el mundo. Si la información vale, lo que se haga con ella o se deje de hacer ya no es mi problema.
No hace falta que diga que considero a su hermano inocente hasta que se demuestre lo contrario. Eso se da por descontado. Tampoco me compro todo lo que dijo Meneses, aunque todo lo que dijo me resulta creíble por el contexto antes mencionado. Pero me parece que no se puede negar que se trata de un testigo clave. Acusa a su hermano de asesino y a usted de cómplice. Dice que estuvo reunido con Santiago Uribe en presencia de otros testigos “unas cinco o seis veces”. Aporta datos sobre hechos, nombres y lugares en minucioso detalle, datos que podrían ser corroborados con inspecciones oculares, careos, documentos y demás diligencias judiciales para saber si dice o no la verdad. Ya verá el fiscal si conviene reabrir la causa.
Si no, hay otras instancias a las que tanto su hermano como los familiares de las víctimas de los Doce Apóstoles pueden acudir en busca de justicia. Usted sabe que tanto la fiscalía de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica han realizado visitas a Colombia durante su mandato e informado sobre serias deficiencias en el funcionamiento de la Justicia de su país, sobre todo en zonas de conflicto. Es un mandato del derecho internacional que cuando las condiciones no están dadas para llevar a juicio a personajes importantes en un determinado país, las cortes internacionales tienen la obligación de intervenir y juzgar a los acusados.
Convengamos que su decisión de extraditar a Estados Unidos a los principales jefes paramilitares justo cuando empezaban a revelar sus contactos con políticos y militares no dejó muy bien parada a la Justicia colombiana. No es un detalle menor que la Corte Suprema recién se enteró de las extradiciones cuando los paras ya estaban arriba de un avión en vuelo a Florida.
Por todo lo antedicho, señor Presidente, permítame la osadía de ofrecerle un consejo. Me parece que en casos como éste no conviene sacar conclusiones precipitadas sobre la salud mental de quienes difunden ciertos testimonios. Es posible que algunos no sean tan idiotas como usted piensa.
Saludos.

sodonnell@pagina12.com.ar

 

 
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