LOS NEGOCIOS DE LOS HIJOS
DEL PRESIDENTE URIBE
: La causa del enriquecimiento de los Uribe Moreno en
miles de millones de pesos fueron las decisiones oficiales (parte
1º)
Transcripción de la intervención del
senador Jorge Enrique Robledo en el debate sobre los
negocios de los hijos del Presidente, plenaria del Senado,
12 de mayo de 2009
Señor Presidente del Senado, ministros,
senadores y colombianos:
Antes de entrar en materia, le hago un
llamado al gobierno para que busque una solución pronta y
eficaz a la huelga que adelantan 17 mil trabajadores del
banano en Urabá, huelga que busca resolver justos reclamos
sobre salarios, vivienda y educación que, estoy convencido,
no son imposibles de atender en la medida en que medie la
buena voluntad de los empresarios. No perdamos de vista que
estos paros generan sufrimientos entre distintos sectores y
que vale la pena encontrarles pronta solución. Debo rechazar
de la manera más enfática que ministro bien llamado de la
‘desprotección social’ ande por Urabá estimulando nuevas
cooperativas de trabajo asociado, para contratar esquiroles
que rompan la huelga de los trabajadores, un movimiento
constitucional y legal. Es lamentable que el ministro
Palacios actúe de esta manera. Y después se dice que si en
el exterior se critican las actitudes del gobierno
colombiano, es porque a alguien va y se le ocurre
mencionarlas. No. Lo que son criticables son las actitudes
del gobierno. Llamo nuevamente al gobierno nacional, a los
empresarios del banano y a los trabajadores a que encuentren
la manera de resolver el conflicto.
Arruinan a los recicladores
Lo segundo tiene que ver con un tema
que va a desarrollar mi compañero de debate, el senador
Alexánder López, pero que no quiero dejar de mencionar.
Todos sabemos que los hijos del presidente Uribe, a través
de una firma llamada Residuos Ecoeficiencia, se vienen
quedando con el negocio que antes era de los recicladores,
uno de los sectores más pobres de la sociedad colombiana.
Quiero mencionarlo, además, porque guarda íntima relación
con uno de los aspectos del debate: cuál es la moralidad del
comportamiento de unos jóvenes que se aprovechan de su
condición de hijos del Presidente para impulsar estos
negocios. Les hago una pregunta a los empresarios. ¿Hay un
gerente o un funcionario público de este país que se atreva
a no pasarles al teléfono a los Uribe Moreno? ¿Hay un solo
empresario en Colombia que se atreva a negarles una cita a
los hijos del Presidente? ¿Cómo queda el empresario al que
abordan estos jóvenes y le piden que les entregue los
residuos de su empresa para que los recicle Residuos
Ecoeficiencia? Estas son las cosas que suceden y el ejemplo
clásico de cómo no cualquier conducta que sea legal, y
probablemente esta lo sea, es moral. A mi juicio, allí se
aprovechan de sus apellidos para beneficiarse y para
sacrificar los intereses económicos de otros.
La causa de las grandes ganancias
Entrando en materia, hay un hecho
confirmado e incluso reconocido por los hijos del Presidente
de la República, y es que en el negocio de los lotes de
Mosquera, donde voy a centrar mi intervención, ha habido un
inmenso enriquecimiento para quienes son parcialmente
propietarios, como ellos, de esos predios. En documentos
suscritos por los Uribe Moreno, Residuos Ecoeficiencia le
transfiere a Yogurt S.A., dos empresas de ellos, unos
derechos sobre los lotes por casi 34 millones de pesos, que
al traspasarse a la otra empresa aparecen con un valor de
más de tres mil millones de pesos. Es este el reconocimiento
legal, formal, de una valorización de cien veces, de una
utilidad del diez mil por ciento, senadores y colombianos,
producto de movimientos especulativos que voy a explicar.
Luego está claro, por el reconocimiento de ellos mismos y
por otros datos que vamos a dar aquí, que ha habido un
inmenso enriquecimiento para los Uribe Moreno por cuenta del
lote de Mosquera.
Voy a demostrar, senadores y
colombianos, que la causa, la causalidad de ese
enriquecimiento no han sido las labores empresariales de los
hijos del jefe del Estado, sino las decisiones oficiales
tomadas, primero, por la alcaldía de Mosquera, y segundo,
por varios de los ministros y otros altos funcionarios del
presidente Álvaro Uribe. Se demostrará que son las
modificaciones de las normas las que valorizan esos predios
y las que enriquecen a los hijos del jefe del Estado.
Inmoralidades y violaciones a la ley
Este debate tiene dos aspectos. De una
parte, se analizan las conductas éticas y morales que, a
juicio de la mayoría de los colombianos, deben acompañar a
los funcionarios y a sus familiares y en especial a los
hijos de los presidentes de la República, quienes deben dar
ejemplo de no aprovecharse de su condición para enriquecerse,
como ha ocurrido en este caso. Es un debate de índole ética
y moral. Y, además, colombianos, sobre violaciones de las
normas legales y constitucionales. Como lo explicaré, la
relación de estos jóvenes con el alcalde de Mosquera puede
configurar un enriquecimiento ilícito, a partir del delito
de cohecho, situación que tendrá que investigar la Fiscalía
General de la Nación. Hay también no solo sospechas graves,
sino certezas en torno a que los ministros, y en general
toda la Comisión Intersectorial de Zonas Francas y el
director de la DIAN de ese momento, violaron la Constitución
y la ley en su actuación para declarar la Zona Franca de
Occidente, que se ubica en los predios que parcialmente les
pertenecen a los Uribe Moreno.
Por último voy a señalar, y esto es
particularmente grave, que el jefe del Estado, ante un
derecho de petición que le hice, con todo descaro viola la
Constitución y la ley cuando se niega a responderme.
Valorización y zonas francas
El ministro Plata y los Uribe Moreno
han sostenido que la constitución de una zona franca en un
predio no lo valoriza. Debo lamentar, doctor Plata, que sean
ustedes capaces de decir exabruptos de ese calibre. Porque
es evidente que las normas modifican el precio del suelo
aquí y en cualquier parte. Hagamos una explicación de índole
técnica al respecto. ¿Qué determina el valor del suelo, sea
urbano o rural? Y me estoy refiriendo solo a la tierra, no a
los edificios, que técnicamente se pueden separar como
negocios diferentes, porque puede haber negocios en los que
una persona aporte una tierra y se gane una plata y otra
desarrolle un proyecto constructivo sobre esa tierra y se
gane otra plata. Es algo sabido por lo menos desde el siglo
XIX.
La pregunta clave es: ¿qué hace que un
terreno rural o urbano valga más? ¿Por qué se valoriza? Y la
explicación es muy simple. Se valoriza si renta más. El
precio de un predio depende de la rentabilidad que se
obtenga de él. Y la rentabilidad, en términos generales,
depende de lo que pueda hacerse sobre el lote. Por ello es
que como norma valen más los terrenos urbanos que los
rurales. Porque un terreno rural soporta unas cuantas vacas
o alguna actividad agrícola, mientras que en un terreno
urbano se terminan haciendo fábricas, edificios, viviendas,
etc. A una inversión mayor, una ganancia mayor.
¿Por qué valoriza una zona franca a un
predio? La explicación también es sencilla. Cuando un predio
se declara zona franca, esa condición les permite a quienes
instalen sus empresas allí unas gabelas que, al mejorarles
las rentabilidades, aumentan el precio del suelo, precio del
que se apropian los propietarios del área beneficiada. A
quien instala su empresa en una zona franca el Estado no le
cobra impuesto de renta del 33 por ciento, sino del 15 por
ciento; las importaciones que haga no pagan ni IVA ni
arancel; las compras de bienes terminados para su producción
que se realicen en Colombia tampoco están obligadas a pagar
IVA; tienen métodos de depreciación de activos que permiten
eludir impuestos y formas de amortización de inversiones que
también los favorecen; y pueden manejar los precios de
transferencia en su beneficio.
Aumentan las ganancias del propietario
del suelo
Entonces, ¿cómo opera el asunto si
Bavaria, por ejemplo, se instala en una zona franca? Goza de
una rentabilidad mayor que la de una empresa igual a ella
que se instale en otro sitio que no sea zona franca. Pero
como esa rentabilidad mayor depende del suelo donde se
instala, porque es el suelo el que disfruta de gabelas
tributarias y otras ventajas, el propietario de esa tierra
puede decirle al industrial: ‘Señor industrial, si usted
quiere impuesto de renta del 15 y no del 33 por ciento,
tiene que pagarme por el suelo más de lo que tendría que
pagarle a otro por una tierra donde no hubiera zona franca’.
Lo que ocurre que las zonas francas son un monopolio u
oligopolio mediante el cual el propietario del suelo le
arrebata al industrial que invierte en él una parte de las
gabelas que el gobierno nacional le ha concedido.
En las zonas francas estamos, entonces,
ante una actividad económica que no es estrictamente de
corte industrial y empresarial, porque esos son negocio
distintos, sino ante una actividad especulativa de los
propietarios del suelo. Tan claro es esto que el director de
la Zona Franca de Occidente explicó que los hijos del
presidente Uribe no derivarían ganancias de la actividad
constructora sobre ese suelo, sino que a ellos les
entregarían dinero por cada metro de lote que se vendiera.
Permítanme ahora mostrarles los planos
del negocio del que hablamos (se proyecta en los televisores).
Lo que aparece en verde es la Zona Franca de Occidente, que
queda en el lote de los hijos del Presidente. El área roja
eran también terrenos de ellos, pero se los vendieron a los
familiares del alcalde de Mosquera, el mismo que aprobó su
desarrollo industrial. Son terrenos excepcionalmente buenos,
porque se comunican muy bien con la Costa Atlántica y
Bogotá, por vías de muy buenas especificaciones, y porque
por el costado les pasará el tren de cercanías. También son
muy valorizados por las actividades que se desarrollan en
sus alrededores.
Bavaria SabMiller vende barato
Hay un primer hecho que desnuda los
privilegios y los favorecimientos. ¿Cuál es el papel de
Bavaria en los negocios inmobiliarios de los hijos del
Presidente de la República? Los jóvenes cuentan que ellos
descubrieron un lote que resultó ser de propiedad de Bavaria
y que compraron en diciembre de 2006. Según las escrituras,
era un terreno de 34 hectáreas, que ellos compraron en ocho
mil seiscientos millones de pesos, en un negocio en el que
detentan el 15 por ciento de las acciones. El metro cuadrado
de ese lote les costó a unos 26 mil pesos, un precio
bastante bajo, curiosamente barato para un terreno de esas
condiciones. Pero en circunstancias que ellos no han
explicado con claridad, resultó que el predio no medía 34
hectáreas, como decían las escrituras, sino que mide 53
hectáreas. O sea que entre la realidad del área del predio y
lo que decían las escrituras había un error de 19 hectáreas.
Cualquiera se cuestiona: ¿son estos extranjeros propietarios
de Bavaria SabMiller, que ni siquiera saben cuánto miden sus
lotes, quienes van a salvar la economía nacional? ¿O sí
sabían lo que tenían y lo ocultaron en las escrituras por
alguna razón inconfesable?
Pero lo de fondo es que por el cambio
del área del lote la tierra no les costó a los hijos del
Presidente a 26 mil pesos el metro cuadrado, sino a 16 mil
pesos el metro cuadrado. Le pregunto a cualquiera que sepa
de precios del suelo en la Sabana de Bogotá qué opina de un
lote de esas condiciones a apenas 16.000 pesos el metro
cuadrado. A mi juicio, allí hay un regalo que la empresa
SabMiller les hace a los hijos del Presidente y a sus socios.
No terminan ahí los negocios de Bavaria
con los hijos del Presidente. Hay otra parcelación cerca del
autódromo de Tocancipá, llamada Gran Sabana, de cien
hectáreas, en la que, curiosamente, la tierra también era de
Bavaria y ahora es de una sociedad en las que los hijos del
Presidente poseen el 12 por ciento, asociados con varios de
los más importantes cacaos del país. Pregunto: ¿si no fueran
los Uribe Moreno, Bavaria SabMiller vendería estos predios
en vez de urbanizarlos ella misma, con las ganancias
estrafalarias de las que estamos hablando? ¿Y no constituye
una insensatez que una empresa como esa ande vendiendo a
menos precio sus terrenos (a 22 mil pesos el metro cuadrado),
cuando lo único que tiene que hacer es conseguir un promotor,
entregarle el predio y sentarse a esperar a que la
valorización le llegue? ¿De cuándo acá, además, jóvenes de
25 años resultan de tú a tú con los cacaos de la economía?
Insisto en la pregunta: ¿si fueran Pepito Pérez o Juan
Rodríguez, también tendrían ese tipo de relaciones?
A Bavaria no le ha ido mal
Realmente no sé por qué Bavaria está
haciendo este tipo de negocios que me parecen por lo menos
curiosos, pero sí sé que si a los hijos del presidente Uribe
les ha ido tan bien con Bavaria, a Bavaria le ha ido
supremamente bien con el presidente Uribe. Ahí está la
trasnacional desarrollando en Yumbo, Valle, una zona franca
individual, y esas son mejores todavía, porque como la
empresa beneficiaria de la zona franca es a su vez
propietaria del terreno, no tiene que cederles a otros las
gabelas de las rebajas tributarias, sino que en este caso es
Bavaria, y solo ella, la que toma para sí el ciento por
ciento de los regalos que le hace en tributos el gobierno
colombiano. Y como si fuera poco, a ese proyecto de Bavaria
SabMiller, un proyecto inmenso en el Valle del Cauca (30
hectáreas), el gobierno le concedió un contrato de
estabilidad jurídica, según el cual el Estado no le podrá
subir los impuestos en las próximas décadas, entre otras
canonjías. Entonces, si se renueva el impuesto de guerra,
por este proyecto Bavaria no lo pagará, porque el impuesto
que ella paga hoy termina en el año 2010 y del nuevo que se
defina estará protegida por el contrato de estabilidad
jurídica. Luego cuando en Colombia andan los uribistas
buscando pobres para imponerles el nuevo impuesto de guerra,
que sepan esos pobres que en buena medida eso se explica por
esta gabela concedida a esta trasnacional.
Digamos también que todas las rebajas
tributarias que el gobierno les concede a las grandes
empresas golpean a los pobres de dos maneras diferentes. O
porque el Estado cuenta con menos recursos para gastar en
salud y educación o porque el Estado debe aumentar el IVA y
los impuestos a los pobres y a las capas medias para
compensar lo que no pagan los monopolios y las
trasnacionales.

La alcaldía de Mosquera los enriqueció
¿Cómo es la historia de la valorización
de los predios en el municipio de Mosquera? Los hijos del
presidente Uribe han dicho que cuando ellos compraron el
lote ya existía un POT, un Plan de Ordenamiento Territorial,
y que desde el 2000 ese POT señalaba que era un lote de
expansión urbana y de uso industrial. Y eso es cierto. Pero
es una verdad a medias, y las verdades a medias suelen ser
mentiras completas. Porque lo que no cuentan los Uribe
Moreno es que para que ese lote pudiera efectivamente
utilizarse para construcciones industriales necesitaba,
además, un Plan Parcial adoptado por la alcaldía de Mosquera.
Ocultan también que mientras la alcaldía de Mosquera no
adoptara el Plan Parcial, según los decretos del gobierno
nacional y de la propia alcaldía, en ese lote solo podía
haber desarrollos agrícolas y forestales. Luego ese no era
un lote urbano, estrictamente hablando, sino un lote rural,
que se valorizó una vez el alcalde de Mosquera le otorgó,
como efectivamente lo hizo en agosto de 2007, un Plan
Parcial.
Dicen los hijos del Presidente que era
obligatorio que el alcalde de Mosquera les concediera el
Plan Parcial. Pues eso no es cierto. La propia Camacol se ha
quejado de que esos planes parciales son discrecionales de
los alcaldes. Y la cosa es bien simple, senadores y
colombianos, porque un Plan Parcial es un negocio entre un
particular y un municipio, y puede haber muchos desacuerdos
que impidan que se concrete el negocio. Por ejemplo, si al
municipio le cobran parte de la financiación del plan, como
sucede en este caso, puede suceder que no se llegue a un
acuerdo. El tema de la plusvalía, al que me referiré luego,
es otro que ha de pactarse, acuerdo que puede o no lograrse.
Las etapas de desarrollo del Plan Parcial Siete Trojes,
donde están los lotes de los hijos del Presidente, también
podrían ser motivo de un desacuerdo fundamental. El tipo de
industrias, si son pequeñas o grandes; si las aguas servidas
se tiran a un vallado, etc., pueden generar desacuerdos
insalvables. Luego no es cierto que el alcalde de Mosquera
tenía que darles obligatoriamente ese Plan Parcial. Era por
completo una decisión discrecional del alcalde.
Otra valorización
Hay una segunda decisión del alcalde de
Mosquera que beneficia a los hijos del Presidente de la
República, ¡y de qué manera! Tres o cuatro meses después de
que los muchachos le compraran el lote a Bavaria, el alcalde
de Mosquera pasó el índice de ocupación de 0.50 a 0.75, es
decir, de 50 a 75 por ciento. Esa decisión valoriza el
predio en proporciones notables, porque el índice de
ocupación es el que determina cuánta área puede construirse
a nivel del primer piso. Y por supuesto, no es lo mismo
poder construir a nivel de primer piso el 50 por ciento, la
mitad del lote, que el 75 por ciento, como quedó estipulado.
Tan es cierto que son las decisiones
oficiales las que valorizan los predios que en este caso los
propietarios del lote tuvieron que pagarle impuesto de
plusvalía (de mayor valor) al municipio de Mosquera por 56
millones de pesos, suma que está por verse si era la justa o
no. Tengo mis dudas, pero digamos que la utilizo simplemente
para demostrar que sí existe un impuesto de plusvalía y que
ese impuesto de plusvalía debe pagarse cuando una decisión
del municipio valoriza un predio.
Ilegalidades evidentes
Veamos algunas de las ilegalidades del
Plan Parcial que el alcalde Álvaro Rozo le concedió al lote
de los hijos del Presidente de la República. En el Plan
Parcial se señala que el municipio de Mosquera tendrá que
correr con gastos importantes en el desarrollo del Plan
Parcial del Proyecto Siete Trojes, donde están los lotes de
los Uribe Moreno, particularmente por conducción y
tratamiento de aguas negras. Y que en el Plan Parcial, en
general, deberá aplicarse el impuesto de plusvalía a los
lotes beneficiados por el desarrollo de Siete Trojes. Pero
cuando llega la hora de establecer las herramientas de tipo
financiero para pagar el plan parcial, y esto es sin duda
una ilegalidad, aparece que no existe el impuesto de
plusvalía, cuando ese impuesto es una obligación en los
planes parciales. Pero sí se dice que el municipio
financiará esos costos con derrames de valorización y con
aumentos en las tarifas, que no se les cobrarán solo a los
hijos del presidente Uribe y a sus compañeros del Plan Siete
Trojes, sino que también los tendrán que pagar los
habitantes de Mosquera, configurándose entonces no solo una
ilegalidad sino también un atentado contra los moradores del
municipio, que deberán pagar de su bolsillo lo que no
pagaron los beneficiarios del Plan Parcial Siete Trojes.
Ocurrió otra ilegalidad en el proyecto
de la Zona Franca de Occidente. Presentaron como áreas de
cesiones públicas las vías y las zonas verdes privadas, las
cuales, como se sabe, y esto es elemental y se estipula en
todas las normas, no se pueden contabilizar como zonas de
cesión pública, entre otras cosas, porque quedan dentro de
un lote cerrado, con portería y celadores, al que no pueden
entrar los niños de Mosquera a jugar en el parque que
aparece en los planos.
Hay otra ilegalidad en el desarrollo
urbanístico de la Zona Franca de Occidente. Dicen que las
aguas residuales serán echadas a un vallado, cuando los
acuerdos entre la CAR y el municipio de Mosquera
establecieron que había que trasladarlas por tuberías y no
tirarlas a un vallado, como terminó aprobándose.
Lotes baratos para la familia del
alcalde
Otra parte escabrosa son los negocios
entre los hijos del presidente Uribe y la familia del
alcalde de Mosquera. Poco tiempo después de ocurrido el
enriquecimiento de los hijos del Presidente, ellos le venden
una parte del lote valorizado a los hijos y los hermanos del
alcalde de Mosquera. Venden los lotes que mostré en el plano,
que suman de 6,4 hectáreas, repito, poco después de haberse
valorizado. ¿Y a cómo les venden el metro cuadrado a los
familiares del alcalde? Apenas a 19 mil pesos el metro
cuadrado. A 16.000 lo habían comprado los Uribe Moreno y a
solo 19 mil lo vendieron después de su notoria valorización,
porque esos predios ya tenían POT, Plan Parcial, mayor
índice de ocupación, es decir, su precio inicial estaba
valorizado en por lo menos en once veces. Y aun así, apenas
se ganan tres mil pesitos por metro. Alguno de pronto dirá
que ese era el precio. Pues bien, dos días después de que
los hijos del Presidente prácticamente le regalaran esos
lotes a la familia del alcalde Mosquera, les vendieron a
otros dos lotes contiguos y sobre la vía, ¿saben a cómo el
metro cuadrado? A 53 mil pesos, que sigue siendo baratísimo,
pero bueno, entre 53 mil y 16 mil media una notable
diferencia. Las preguntas saltan a la vista. ¿Ante qué
estamos? ¿Será este un caso del famoso CVY, ‘Cómo Voy Yo’? ¿Será
esta la manera de devolverse favores, de ‘llevar’ al alcalde
que los benefició en los beneficios que este anteriormente
les había concedido? No tengo pruebas, pero ahí están los
hechos, que investigue la Fiscalía General de la República.
Porque sí llama muchísimo la atención que este tipo de cosas
estén ocurriendo en Colombia. Al comparar los 16 mil pesos
contra los 53 mil el metro cuadrado, suponiendo que 53 mil
sea el precio correcto, los hijos del Presidente le
regalaron 2.240 millones de pesos a la familia del alcalde
de Mosquera.
Buenas relaciones con el poder
Escandaliza también la reunión de Tomás
Uribe, el vocero de los dos hermanos, con el ministro de
Transporte, doctor Andrés Uriel Gallego, en la que
estuvieron presentes además el actual alcalde de Mosquera y
el gobernador de Cundinamarca, para hablar de una vía que
los beneficia, según se mostró en la fotografía publicada en
el periódico El Tiempo. Y cuando se le pregunta al ministro
de Transporte qué habló el señor Tomás Uribe en esa reunión,
responde que no dijo nada. Tras de negociante, mudo. Se
quedó como un búho, dice el señor ministro del Transporte,
cosa que los colombianos no le creemos y tenemos todo el
derecho a no creerle.
Está probada también la cercanía entre
los hijos del Presidente y el alcalde Rozo, de Mosquera, y
con el actual alcalde Rincón. Tomás Uribe asistió al
lanzamiento de la campaña al Senado del señor Rozo y casi
termina de padrino de matrimonio de la hija. Creo que no hay
alcaldes en Colombia más importantes que los de Mosquera.
Hay que ver cómo los atienden en el palacio presidencial.
Terminan a las carcajadas en las reuniones, y se muestran
películas con el Presidente de la República, en una relación
que no deja de llamar la atención (según las crónicas y las
fotos del periódico del municipio de Mosquera).
Altos funcionarios y más valorización
El caso de la Zona Franca de Occidente
también va a demostrar cómo son los favoritismos en
beneficio de los hijos del jefe del Estado y cómo es la
conducta irregular e ilegal, a mi juicio, de los ministros
de Hacienda y de Comercio, de la directora de Planeación
Nacional, del director de la DIAN y de la directora de
Proexport, miembros de la Comisión Intersectorial de Zonas
Francas, quienes, como vamos a ver, no cumplieron con las
leyes de la República.
Pero antes de mirar lo sucedido, unas
cifras interesantes. Muy cerca de la Zona Franca de
Occidente hay otra zona franca donde el metro cuadrado se
vende a 650.000 pesos, ya de terreno urbanizado. Si ese
precio se lo aplicamos al lote de la Zona Franca de
Occidente, podemos estar hablando de un negocio de unos
138.000 millones de pesos, de los cuales no sabemos cuánto
les toca a los hijos del presidente de la República, pero sí
que es una suma bastante importante.
CONTRA LOS HECHOS NADIE
PUEDE
Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 14 de mayo de 2009.

Tres grandes verdades se comprobaron en el debate sobre
los negocios de los hijos del Presidente Uribe. La causa
de su enriquecimiento en miles de millones de pesos por
el lote de Mosquera fueron las decisiones oficiales;
unas del alcalde municipal y otras del Consejo
Intersectorial de Zonas Francas (CIZF), donde tienen
silla los ministros de Comercio y Hacienda y otros
encopetados subalternos del jefe del Estado. Quedó al
desnudo la inmoralidad de la tesis que afirma que todo
lo legal es éticamente correcto, y más en el caso de los
familiares del Presidente o de los altos funcionarios,
quienes pueden aprovecharse de su condición para
lucrarse de favoritismos públicos y privados. Y se
evidenció que hay serios indicios de enriquecimientos
ilícitos, así como flagrantes violaciones de las normas
legales.
Bavaria Sab Miller les vendió muy baratas a los hijos
del Presidente y a sus socios, ¡a solo 16.000 pesos el
metro cuadrado!, 34 hectáreas que en realidad resultaron
ser 53, por un error en las escrituras del 55 por ciento
(!). Y la misma trasnacional les vendió otro lote de 100
hectáreas por apenas 22 mil millones de pesos –también
en la Sabana y para un parque industrial–, esta vez con
los delfines asociados con cacaos del país. Bien les ha
ido a los Uribe Moreno con Bavaria, pero igual de bien
le ha ido a ella con Álvaro Uribe, pues su gobierno le
otorgó una zona franca individual y un contrato de
estabilidad jurídica, canonjías que le rebajan los
impuestos en enormes proporciones y que prohíben
aumentárselos en los próximos años.
Decisiones del alcalde de Mosquera, Álvaro Rozo,
valorizaron los lotes de los hijos del Presidente:
cuando en 2007 adoptó el plan parcial, que hizo posible
urbanizar lo definido en el POT de 2000, y cuando elevó
el índice de ocupación del 50 al 75 por ciento, cambio
que aumentó en grande el área que puede edificarse en el
primer piso. Aunque todo indica que fue muy bajo, es
cierto que pagaron impuesto de plusvalía por el
incremento del índice de ocupación, pero también es
verdad que se violó la ley 388/97 al establecer que la
adopción del plan parcial de la zona de Siete Trojes,
donde quedan los famosos lotes, no generará ese impuesto.
Para completar, los Uribe Moreno les vendieron a
familiares del alcalde dos lotes valorizados al precio
bajísimo de 19.000 pesos el metro cuadrado, al tiempo
que les vendieron a otras personas otro par de predios,
al lado de los anteriores, a 53.000 pesos el metro
cuadrado. La Fiscalía debe investigar.
La Dian tiene que informar si Residuos Ecoeficiencia y/o
Yogurt S.A., empresas de los hermanos Uribe, pagaron
impuestos por las ganancias que lograron con la
valorización de parte de los lotes, los cuales
aumentaron su precio cien veces y generaron utilidades
de 10 mil por ciento, al pasar de 33,9 millones a 3.092
millones de pesos. Aunque los registros de esta
operación muestran el propósito de evadir o eludir los
tributos, no hay que hacerse ilusiones con la Dian, que
se negó a entregar todos los documentos públicos que se
le solicitaron para el debate.
El Consejo Intersectorial de Zonas Francas (CIZF)
adelantó el trámite que valorizó el lote en el que los
hermanos Uribe poseen el 15 por ciento, a pesar de que
la solicitud violaba el primer requisito establecido
para iniciarlo. La resolución que aprobó la Zona Franca
de Occidente, donde las empresas pagarán impuestos
bajísimos y se beneficiarán de otras gabelas, hechos que
valorizan la tierra de los delfines, contiene una
notoria falsedad: afirma que esa empresa se constituyó
el 18 de diciembre de 2007, cuando ello ocurrió el 16 de
junio de 2008. También los favorecieron al permitirles
violar la prohibición de Mosquera y de la CAR, la
autoridad ambiental, de tirar las aguas residuales en un
vallado. Y les recibieron documentos violando el
“término perentorio” de un mes que tenían para
entregarlos.
Los ministros alegaron que no tenían que averiguar de
quién era la tierra de la Zona Franca de Occidente, lo
que lleva a la aberrante conclusión de que, según ellos,
ese negocio pudo montarse sobre lotes de alias Don Mario
o Chupeta. Su omisión, a pesar del Decreto 2685/07, Art.
7, que ordena “Allegar el estudio de los Títulos de
Propiedad de los terrenos sobre los que se desarrollará
físicamente el proyecto…”.
Y violó la ley Álvaro Uribe cuando no respondió un
derecho de petición en el que se le pidió confirmar la
información de sus hijos de que él sabía del negocio y
si se lo había informado a sus ministros para que
pudieran declararse impedidos en el trámite.