La
leucemia es el cáncer de la
sangre y se desarrolla en la
médula ósea. La médula ósea
es el tejido esponjoso que
se encuentra en el centro de
los huesos grandes del
cuerpo y que produce las
tres principales células de
la sangre: Glóbulos blancos
(que combaten las
infecciones), glóbulos rojos
(que transportan oxígeno) y
plaquetas (que detienen las
hemorragias y permiten que
la sangre coagule). Por
razones que se desconocen,
la médula ósea de un niño
con leucemia produce
glóbulos blancos que no
maduran correctamente, pero
que continúan
reproduciéndose. Las células
sanas y normales se
reproducen sólo cuando hay
espacio suficiente para
ellas. El cuerpo puede
regular la producción de
células enviando señales que
indican cuándo ésta debe
detenerse. En el caso de la
leucemia, estas células no
responden a dichas señales y
se reproducen,
independientemente del
espacio disponible.
Estas
células anormales se
reproducen muy rápidamente y
no funcionan como glóbulos
blancos sanos, cuya tarea es
combatir las infecciones.
Cuando los glóbulos blancos
inmaduros, llamados blastos,
comienzan a desplazar a las
células sanas de la médula
ósea, el niño experimenta
los síntomas de la leucemia
(infecciones, anemia,
sangrado).
En los
Estados Unidos, afecta a
aproximadamente 3.800 niños
anualmente, cifra que
representa alrededor del 30
por ciento de los cánceres
infantiles.
Existen
distintos tipos de leucemia.
Según la American Cancer
Society (Sociedad Americana
del Cáncer), la leucemia
linfocítica aguda (LLA) es
el tipo más común que afecta
a los niños, casi siempre
entre los 2 y 3 años de edad.
La leucemia linfocítica
aguda da cuenta de cerca del
73 por ciento de los casos
de leucemia cada año en los
Estados Unidos. La leucemia
mielógena aguda (LMA) es la
segunda forma más común de
leucemia en niños. La
leucemia mielógena aguda
generalmente aparece
alrededor de los 2 años de
edad y no es frecuente en
niños más grandes hasta la
adolescencia. La leucemia
mielógena aguda es el tipo
más común de leucemia aguda
en los adultos. Las formas
crónicas de la leucemia rara
vez se ven en niños.
La
mayoría de las leucemias
infantiles son trastornos
genéticos adquiridos. Esto
significa que las mutaciones
genéticas y las anomalías
cromosómicas de las células
se producen esporádicamente
(al azar).
El
sistema inmunológico juega
un papel importante en la
protección del cuerpo contra
las enfermedades, entre
ellas, el cáncer. Una
alteración o un defecto del
sistema inmunológico puede
aumentar el riesgo de
desarrollar leucemia.
Circunstancias tales como la
exposición a ciertos virus,
a factores ambientales, a
sustancias químicas y a
diferentes infecciones se
han asociado con los daños
al sistema inmunológico.
Con
excepción de los síndromes
genéticos específicos, no se
sabe mucho acerca de las
causas de la leucemia
infantil.
Existen
tres tipos principales de
leucemia, incluidos los
siguientes:
-
Leucemia linfocítica
aguda (acute lymphocytic
leukemia, ALL)
La leucemia linfocítica
aguda (su sigla en
inglés es ALL), también
llamada linfoblástica o
linfoide, representa el
75 por ciento de los
casos de leucemias
infantiles. En este tipo
de trastorno, la
afección se encuentra en
los linfocitos, las
células que normalmente
combaten las infecciones.
En los pacientes con
ALL, la médula ósea
produce un exceso de
linfocitos que no
maduran correctamente y
que desplaza a las demás
células sanguíneas. Las
células sanguíneas
inmaduras (blastos) no
funcionan adecuadamente
para combatir las
infecciones. La ALL
puede producirse en un
período de días o
semanas. La mayoría de
los pacientes con esta
afección presenta
anomalías cromosómicas (cromosomas
adicionales y cambios
estructurales en el
material cromosómico).
-
Leucemia mielógena aguda
(acute myelogenous
leukemia, AML).
La leucemia mielógena
aguda (su sigla en
inglés es AML), también
llamada granulocítica,
mielocítica, mieloide o
mieloblástica,
representa alrededor del
19 por ciento de los
casos de leucemias
infantiles. La AML es un
cáncer de la sangre en
el cual la médula ósea
produce un exceso de
granulocitos, un tipo de
glóbulo blanco que
normalmente combate las
infecciones. En los
pacientes con AML, la
médula ósea produce un
exceso de granulocitos
que no maduran
correctamente y que
desplazan a las demás
células sanguíneas. Las
células sanguíneas
inmaduras (blastos) no
funcionan adecuadamente
para combatir las
infecciones. La AML
puede producirse en un
período de días o
semanas. Los niños con
determinados síndromes
genéticos, entre ellos,
el síndrome de Fanconi,
el síndrome de Bloom, el
síndrome de Kostmann y
el síndrome de Down,
tienen mayor riesgo de
desarrollar AML que los
demás niños.
-
Leucemia mielógena
crónica (chronic
myelogenous leukemia,
CML)
La CML es un cáncer de
la sangre, poco
frecuente en los niños,
en el cual la médula
ósea produce un exceso
de granulocitos, un tipo
de glóbulo blanco que
normalmente combate las
infecciones. En los
pacientes con CML, la
médula ósea produce un
exceso de granulocitos
que no maduran
correctamente y que
desplazan a las demás
células sanguíneas sanas.
La CML puede presentarse
en un período de meses o
años. En los pacientes
que tienen CML se
produce un
reordenamiento
cromosómico específico.
Parte del cromosoma 9 se
fragmenta y se une al
cromosoma 22; por lo
tanto, se produce un
intercambio de material
genético entre estos dos
cromosomas. Este
reordenamiento cambia la
posición y las funciones
de determinados genes y
tiene como consecuencia
un crecimiento celular
descontrolado. También
pueden presentarse otras
anomalías cromosómicas.
La
diferencia entre la leucemia
linfocítica y la leucemia
mielógena es la etapa de
desarrollo de la denominada
célula madre pluripotente.
Esta célula es la primera
etapa de desarrollo de todas
las células sanguíneas (glóbulos
blancos, glóbulos rojos y
plaquetas). La célula madre
pluripotente atraviesa
varias etapas de desarrollo
hasta que madura como una
célula funcional. La
leucemia está determinada
por la etapa de desarrollo
en que se encuentra la
célula cuando se vuelve
maligna o cancerosa.
Las
células madre maduran como
células linfoides o células
mieloides. A su vez, las
células linfoides maduran
como linfocitos B o
linfocitos T. Si la leucemia
se presenta en alguna de
estas células, se la
denomina leucemia mielógena
aguda (ALL). Si la leucemia
se detecta en una etapa más
avanzada del desarrollo de
las células, puede
clasificarse tanto como ALL
de células B o ALL de
células T. Cuanto más
avanzada sea la etapa de
maduración de las células,
más difícil será el
tratamiento.
Las
células mieloides originarán
las plaquetas, los glóbulos
rojos y dos tipos de
glóbulos blancos específicos
denominados neutrófilos y
macrófagos. Existen muchas
subclasificaciones para la
AML. El tipo de leucemia
está determinado por la
etapa de desarrollo en que
se encuentran las células
normales cuando se
convierten en células de
leucemia.
Debido
a que la leucemia es el
cáncer del tejido que
produce las células
sanguíneas, los síntomas
iniciales generalmente se
relacionan con el
funcionamiento irregular de
la médula ósea. ésta es la
responsable de almacenar y
producir alrededor del 95
por ciento de las células
sanguíneas, incluidos los
glóbulos rojos, los glóbulos
blancos y las plaquetas.
Cuando
se presenta la leucemia, los
glóbulos blancos anormales (blastos)
comienzan a reproducirse muy
rápidamente, desplazan a las
demás células sanas y
compiten con ellas por los
nutrientes y el espacio. A
continuación se enumeran los
síntomas más comunes de la
leucemia. Sin embargo, cada
niño puede experimentarlos
de una forma diferente. Los
síntomas pueden incluir:
-
Anemia
La anemia se presenta
cuando la médula no
puede producir glóbulos
rojos debido a la gran
concentración de células
en ella. Las
características de un
niño con anemia son su
aspecto de cansancio,
palidez y respiración
acelerada para compensar
la disminución de la
capacidad de transporte
de oxígeno. En un
recuento sanguíneo, la
cantidad de glóbulos
rojos será inferior a lo
normal.
-
Sangrado y moretones
Cuando la médula no
puede producir plaquetas
debido a la gran
concentración de células
que hay en ella, pueden
presentarse sangrados o
moretones con mayor
facilidad. Las petequias
son diminutos puntos
rojos en la piel del
niño con una cantidad
insuficiente de
plaquetas. Son pequeños
vasos sanguíneos que han
"goteado" o sangrado. En
un recuento sanguíneo,
la cantidad de plaquetas
será inferior a lo
normal. El término con
que se denomina el bajo
nivel de plaquetas es
trombocitopenia.
-
Infecciones recurrentes
Si bien el recuento
sanguíneo de un niño con
leucemia puede arrojar
una cantidad
inusitadamente alta de
glóbulos blancos, estos
son inmaduros y no
pueden combatir las
infecciones. El niño
puede haber tenido
infecciones virales o
bacteriales repetitivas
en las dos semanas
anteriores. Una persona
con leucemia
generalmente manifiesta
los síntomas de una
infección como por
ejemplo, fiebre, goteo
nasal y tos.
-
Dolor en los huesos y
las articulaciones
Los dolores en los
huesos y las
articulaciones son otros
síntomas comunes de la
leucemia. Generalmente,
este dolor es
consecuencia de que la
médula está superpoblada
y "llena".
-
Dolor abdominal
Los dolores abdominales
también pueden ser un
síntoma de la leucemia.
Las células de la
leucemia pueden
acumularse en los
riñones, el hígado y el
bazo, y generar el
agrandamiento de estos
órganos. El dolor
abdominal puede provocar
que el niño pierda el
apetito y peso.
-
Inflamación en los
ganglios linfáticos
El niño también puede
presentar inflamación en
los ganglios linfáticos
que se encuentran debajo
de los brazos, la ingle,
el pecho y el cuello.
Los ganglios linfáticos
son los responsables de
filtrar la sangre. Las
células de la leucemia
pueden acumularse en los
ganglios y provocar una
inflamación.
-
Dificultad para respirar
(disnea)
En los casos de ALL de
células T, las células
tienden a aglomerarse
alrededor del timo. Esta
masa de células en el
centro del pecho puede
causar dolor y
dificultad para respirar
(disnea). La sibilancia,
la tos o el dolor al
respirar requieren de
atención médica
inmediata.
En los
casos de ALL y AML, estos
síntomas pueden manifestarse
de forma repentina y en
cuestión de días o semanas.
En los casos de CML, estos
síntomas se desarrollan
lentamente durante meses o
años.
Es
importante comprender que
los síntomas de la leucemia
pueden parecerse a los de
otros trastornos de la
sangre o demás problemas
médicos. Los síntomas
mencionados son los más
frecuentes; no obstante, no
se incluyen todos los
síntomas posibles. Cada niño
puede experimentar los
síntomas de una forma
diferente. Siempre consulte
al médico de su hijo para
obtener un diagnóstico.
Además
del examen físico y la
historia médica completa,
los procedimientos para el
diagnóstico de la leucemia
pueden incluir:
-
Biopsia por aspiración y
por punción de la médula
ósea - un
procedimiento que
comprende la extracción
de una pequeña cantidad
de líquido de la médula
ósea (aspiración) y, o
de tejido sólido de la
médula ósea (biopsia
core o por punción),
generalmente de los
huesos de la cadera,
para estudiar la
cantidad, tamaño y
madurez de los glóbulos
y, o de las células
anormales.
-
Recuento sanguíneo
completo (complete blood
count, CBC) - Medición
del tamaño, la cantidad
y la madurez de las
diferentes células
sanguíneas que se
encuentran en un volumen
de sangre específico.
-
Análisis de sangre
adicionales - Pueden
incluir la química
sanguínea, la evaluación
de la función renal y
hepática y estudios
genéticos.
-
Tomografía computarizada
(también llamada escáner
CT o CAT.) - Procedimiento
de diagnóstico por
imagen que utiliza una
combinación de rayos X y
tecnología computarizada
para obtener imágenes de
cortes transversales (a
menudo llamadas "rebanadas")
del cuerpo, tanto
horizontales como
verticales. Un escáner
CT muestra imágenes
detalladas de cualquier
parte del cuerpo como
por ejemplo, los huesos,
los músculos, la grasa y
los órganos. La
tomografía computarizada
muestra más detalles que
las radiografías comunes.
-
Resonancia magnética
nuclear (RMN) - Procedimiento
de diagnóstico que
utiliza una combinación
de imanes grandes,
radiofrecuencias y una
computadora para
producir imágenes
detalladas de los
órganos y las
estructuras internas del
cuerpo.
-
Radiografía - Examen
de diagnóstico que
utiliza rayos invisibles
de energía
electromagnética para
generar imágenes de
tejidos internos, huesos
y órganos en una placa.
-
Ecografía (también
llamada sonografía) - Técnica
de imágenes diagnósticas
que utiliza ondas
sonoras de alta
frecuencia y una
computadora para crear
imágenes de vasos
sanguíneos, tejidos y
órganos. Las ecografías
se utilizan para ver el
funcionamiento de los
órganos internos y para
evaluar el flujo
sanguíneo en los
distintos vasos.
-
Biopsia del ganglio
linfático - una
muestra del tejido fino
se quita del nodo de
linfa y se examina
debajo de un microscopio.
-
Punción raquídea (punción
lumbar) - Procedimiento
mediante el cual se
coloca una aguja
especial en la parte
baja de la espalda, en
el interior del conducto
raquídeo (la zona que
rodea a la médula
espinal). Por medio de
este procedimiento se
puede medir la presión
que existe en el
conducto raquídeo y en
el cerebro. También se
puede extraer una
pequeña cantidad de
líquido cefalorraquídeo
(cerebral spinal fluid,
CSF) y enviarla al
laboratorio para
comprobar si existe una
infección o algún otro
tipo de problema. El
líquido cefalorraquídeo
es el líquido que baña
el cerebro y la médula
espinal de su hijo.
El
tratamiento específico para
la leucemia será determinado
por el médico de su hijo
basándose en lo siguiente:
- La edad de su hijo,
su estado general de
salud y su historia
médica.
- Qué tan avanzada
está la enfermedad.
- La tolerancia de su
hijo a ciertos
medicamentos,
procedimientos o
terapias.
- Sus expectativas
para la evolución de la
enfermedad.
- Su opinión o
preferencia.
Generalmente, el tratamiento
comienza cuando se presentan
síntomas como por ejemplo,
la anemia, el sangrado o las
infecciones. Además, el
tratamiento de la leucemia
puede incluir (solo o en
combinación):
- Quimioterapia.
- Medicamentos o
quimioterapia por vía
intratecal (medicamentos
introducidos a la médula
espinal con una aguja,
en el área denominada
espacio subaracnoide).
- Radioterapia.
- Transplante de
médula ósea o
transplante de células
madre de sangre
periférica.
- Terapia biológica.
- Medicamentos (para
prevenir o tratar el
daño a otros sistemas
del cuerpo causado por
el tratamiento de la
leucemia).
- Medicamentos (para
las náuseas y los
efectos secundarios del
tratamiento).
- Transfusiones
sanguíneas (glóbulos
rojos, plaquetas).
- Antibióticos (para
prevenir y tratar
infecciones).
- Seguimiento médico
continuo (para
determinar la respuesta
al tratamiento,
controlar sus efectos
secundarios y detectar
la reaparición de la
enfermedad).
Existen
varias etapas en el
tratamiento de la leucemia,
entre ellas, las siguientes:
-
Inducción - Combinación
de quimioterapia o
radiación y medicamentos
que se administra para
detener el proceso de
producción de células
anormales por parte de
la médula ósea. El
objetivo de esta etapa
del tratamiento es la
remisión, es decir,
impedir la producción de
células de la leucemia.
Esta fase puede durar
aproximadamente un mes,
y puede repetirse si no
se alcanza el objetivo.
-
Intensificación o
consolidación - Tratamiento
continuo aun cuando las
células de la leucemia
no se visualizan. Las
células de la leucemia
pueden no visualizarse
en un análisis de sangre
o en un examen de médula
ósea; sin embargo, es
posible que aún estén en
el cuerpo.
-
Mantenimiento - Etapa
que mantiene a la médula
ósea libre de leucemia a
través de una
quimioterapia constante
menos intensa y de mayor
duración. Esta fase
puede durar desde meses
hasta varios años. Se
requieren visitas
regulares al médico para
controlar la respuesta
al tratamiento,
controlar sus efectos
secundarios y detectar
la reaparición de la
enfermedad.
-
Recaída - Pueden
ocurrir recaídas si la
terapia es muy agresiva.
La recaída significa que
la médula ósea comienza
nuevamente a producir
células anormales. Puede
producirse durante
cualquier etapa del
tratamiento o incluso
meses o años después de
que el tratamiento ha
concluido.
El
pronóstico depende en gran
medida de lo siguiente:
-
Qué tan avanzada está la
enfermedad.
-
La respuesta de la
enfermedad al
tratamiento.
-
La genética.
-
La edad y el estado
general de salud de su
hijo.
-
La tolerancia de su hijo
a determinados
medicamentos,
procedimientos o
terapias.
-
Los nuevos
acontecimientos en el
tratamiento.
Como
sucede con cualquier tipo de
cáncer, el pronóstico y la
supervivencia a largo plazo
pueden variar
considerablemente según el
niño. La atención médica
inmediata y una terapia
agresiva contribuyen a un
mejor pronóstico. El
seguimiento continuo es
esencial para un niño al que
se le ha diagnosticado
leucemia.
Un
paciente que sobrevivió a la
leucemia puede presentar
evidencias de los efectos
secundarios de la
radioterapia y la
quimioterapia. También es
posible que la enfermedad
vuelva a aparecer. De todas
maneras, continuamente se
descubren nuevos métodos
para mejorar el tratamiento
y reducir los efectos
secundarios.
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