Que el chisme
es fascinante no hay quien lo niegue y sino
miremos lo que ha ocurrido con doña Hillary
Clinton, la exprimera dama de los Estados Unidos
y hoy senadora por Nueva York.
Acaba de
aparecer el libro “Historia Viviente” en donde
la rubia esposa de Mr Clinton habla largo y
tendido sobre su vida pero sobre todo el libro
se venderá como pan caliente porque todos los
mortales del planeta quieren saber la verdad
sobre el “affair” de Mr expresidente.
Se dice que la
Señora Clinton recibió la no despreciable suma
de 8 millones de dólares por contar su vida en
esas paginas y la editorial contratante Simon
and Schuster, que prevé que el libro dará
“billete a la lata” ordenó la impresión de nada
menos que un millón de copias como para arrancar
Según dicen
quienes han leído ya el libro que Hillary cuenta
que el momento más duro de su vida conyugal fue
el día que su marido la despertó para confesarle
que “algo” había ocurrido entre él y la becaria
de la Casa Blanca Mónica Lewinsk
Lo cierto es
que la curiosidad del mundo, está centrada en
saber hasta dónde llegó el presidente en su
“affair” con la Lewinsky.
Todos los
oídos y lenguas del chismorreo universal están
tratando de descifrar en el libro de Hillary qué
fue lo que quiso decir Mr. Clinton cuando
confesó en aquella ocasión que tuvo con la
monita “una relación inapropiada”.
Porque lo
cierto es que quienes disfrutamos con intensidad
del chisme hemos quedado sumidos en prolongadas
meditaciones tratando de adivinar que le hizo o
no el monito norteño a la ex becaria de la Casa
Blanca, Mónica Lewinsky.
Muchos han
sido los tintos que he consumido en compañía de
amigos expertos en temas de tanta importancia
como el que hoy tratamos sin lograr atinar que
fue lo que ocurrió entre Mr Clinton y la hoy “ex
Miss” Lewinsky.
Porque, no nos
metamos mentiras, todos esperábamos saber a
ciencia cierta si el hombre mas poderoso de la
tierra le había “hecho hasta pa´ vender” a la
rubia que sufrió de Mr Clinton “una relación
inapropiada”.
Todos
intuíamos que muy tenaz tenía que haber sido el
romance aquel si hasta la “suegra” temporal del
Presidente se había dado a la nada agradable
tarea de guardar un vestido de su hija
impregnado con residuos y que en aquella
oportunidad puso en graves aprietos al
mandatario de los Estados Unidos.
(Entre otras y
aquí entre nos, a mi me queda la duda de cómo lo
hace Mr. Presidente para dejar residuos en el
vestido de la “señorita” Lewinsky, por que,
hasta donde yo he aprendido, la practica de las
“relaciones inapropiadas” se deben de realizar a
“cuero pelado”, es decir que los vestidos de los
actores quedan bastante lejos del
escenario,-normalmente sobre una silla o en el
suelo- de donde se finiquita la “relación
inapropiada”). Pero, quién sabe cual será el
estilo de Mr Clinton que le alcanza hasta para
dejar “rastros” por doquier, incluidos los
ropajes de sus enamoradas.
En esta
angustia que me asiste, invoco a abogados,
juristas, académicos de la lengua, integrantes
de la Corte Constitucional, nigromantes,
cartománticos, leguleyos y a quien quiera meter
la cucharada, para que de una vez por todas me
clarifiquen que es “una relación inapropiada”,
porque de otra manera estaré de acuerdo con mi
amigo Jorge Enrique, quien luego de sesudos
debates en torno a la situación me dijo: lo que
ha sucedido es que el Presidente gringo ha
tenido una “faena no cumplida” y por eso ha
optado por la gimnasia verbal para que su
incapacidad sexual hubiese quedado ante el mundo
como una “relación inapropiada”.
Hasta que el
señor Clinton, no aclare este asunto me quedaran
mis dudas sobres las peripecias sexuales del
Primer Mandatario del Planeta y me limitaré a
pregonar por todos los medios: escritos hablados
y pensados, que la Lewinsky lo metió en tal
problema por “faltón”...